Saludo a mi guitarrón

mi guitarrón y yoTu olor a jacarandá y tu nombre de mujer. Me escapé una hora, una hora para venir a verte, sentir tu aroma, escucharte y estar a solas. Eres un guitarrón pero eres mujer, tienes un espejo donde se posan tus veintiún cuerdas y yo lo miro y me miro en él. Te canto las entonaciones que no me sé y después le regalas a mis dedos los adornos que mi cabeza no recordaba, juego con tus diablitos por puro capricho porque sabes que no los uso tanto cuando voy a cantar. Acaricio tus diablitos.

Junté la plata y me fui a Puente Alto a encargarte. Se había cortado la luz y yo andaba con tu precio en billetes en una calle que no conocía. Me ladraron unos perros, comenzó a llover y preferí devolverme. Regresé el fin de semana y ahí comenzaron a fabricarte. Metida en el taller pude escoger tus maderas, la forma de tus puñales y dibujamos un contorno “femenino” para tu clavijero. O sea, lo dibujó el maestro después de que yo le dijera que quería algo “suave como para mí”.

A veces iba a visitarte. Yo decía: “Voy a ver cómo está mi guitarón”. Partía. Una vez estaba cayendo un diluvio pero tenía que verte, metí todas las patas a unos charcos, pero llegué y te tenían todo amarrado, colgando de un parrón, porque estabas pegándote; te encontré lindo ahí. El 12 de agosto del 2009 estuviste listo, te fui a buscar, te encordamos para mí, te afinamos para mí. No te podía dejar.

No te podía dejar pero después vino la enfermedad y me dolía tocarte. Después donde vivía, con quien vivía, no podía tocarte porque no le gustabas. Magnético como eres, le restabas atención. Podía pasarme horas encerrada dándole a lo mismo sacando y sacando versos.

Ahora estamos juntos de nuevo y soy capaz de venir a verte una hora en la mitad del día solo por escucharte. Perdona si quise venderte pero fue difícil lo que pasó. Ahora qué habría hecho sin ti. Teníamos que volver a encontrarnos cuando yo pudiera volver a tocarte, a tomarte entre mis brazos, olerte y verme a los ojos en tu espejo, mirarte y mirarme. Teníamos que volver a encontrarnos cuando mi corazón pudiera volver a componer.

Te estoy haciendo décimas y me preparo tocándote, tocándote, repitiéndote toquíos al oído, tarareándote entonaciones y cantándote algunas palabras sueltas para que te vayas acostumbrando. Que te acostumbres a mis dedos, que me acostumbre a tus cuerdas, que mi forma de pulsar y tu forma de vibrar se entiendan otra vez. Y saber de nuevo que una cosa es escucharte pero otra, otra que no sé explicar y que prefiero dejarme en secreto, es sentirte.

Y decir de nuevo que solo recita el que no sabe tocar, que aunque yo sea más de versos te hice mi instrumento y tú me lo permitiste. Te hice mi instrumento y tú me hiciste cantora. Te hiciste “suave como para mí”, aunque fuera mujer. Y yo te amé desde que salí contigo desde el taller en Puente Alto, hermoso, novedoso y oloroso.

Te pareces a mí y yo no pude tocar con tanta naturalidad otro guitarrón que no fueras tú. Dicen que así es la cosa con ustedes los guitarrones. Cómo te iba a vender amándote tanto. Cómo nos iba a amar tan poco. Nos hemos encontrado y te miro a los pies de mi cama, esperándome. Ya no nos imagino de otra forma… no lo imagino.

Publicado en Prosa, Textos | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Golondrinas de verano

Esa regla que te dije acerca de que una debe amanecer siempre en su propia cama es para los palomos, no para los golondrinos como tú. Así que si te parece y se da nos podríamos dormir y amanecer juntos una noche y un día de estos o tal vez uno de aquellos. Porque si no lo sabes al menos lo deberías suponer, que los golondrinos son otra cosa, especialmente en el verano.

Dicen que una golondrina no hace verano, pero una golondrina y un golondrino… veremos.

Publicado en Textos | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Tres o cuatro recuerdos suyos

Tengo tres o cuatro recuerdos suyos. Con ellos me doy vuelta y hago una historia.

Que podía fingir que no me entendía cuando le decía que me tenía que ir para ver si así me quedaba. Que se quedó parado iluminado por la luz del pasillo cuando yo me alejé caminando y cuando me volteé hizo un gesto indefinido y se marchó.

Y dos recuerdos más que son míos. Algo que me quede, que al menos haya algo suyo que sea mío.

Publicado en Textos | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Novela-prospecto

El otro día estaba divagando por chat y la persona con quien hablaba me dijo: deberías escribir un libro. “Con puras huevadas”, le dije yo. Me dijo que esos eran los libros que vendían. Una novela. Estuve pensando mucho. Hoy llegué del trabajo, dormí y después empecé a hacer algunas prácticas, a soltarme los dedos y a olvidarme de la otra novela que escribí, eso sobre todo, dejarla atrás. Y creo que me atreveré. Justo ayer pensaba que si tuviera menos miedo publicaría muchas más cosas así que voy a echarle pa delante. El otro día escribí un cuento que me gustó mucho pero me dio vergüenza ponerlo aquí… el mismo relato dentro de uno mayor me entusiasma y me da mucho más coraje. Buenas noches.

Publicado en Textos, Vivencias | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Facebook y los tipos

A K. y a C., que justo hoy hablé con ambas de esto.

Y es que nunca encontraremos alguna revelación mirando el Muro del tipo. Al menos ninguna revelación buena. Como mucho, que hay otra que lo hace feliz. Una que no eres tú porque a ti ni siquiera te puso “Me gusta” cuando pusiste un video que tú pensaste que le podía gustar. Igual nos metemos al Muro del tipo, ni siquiera porque él nos guste, sino porque nos gusta mirar. Mirar, pero nada nada nos va a ser revelado. Nada nuevo, ni nada bueno.

Publicado en Textos | Etiquetado , , , , , , , , , , | 3 comentarios