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Mi madre me anunció que dominé por completo el rock and roll cuando tenía trece años. (Más o menos al tiempo en que develaba más y más capas de las novelas de Lewis Carroll sobre Alicia).
Ella aprendió a bailarlo (el rocanrol) con la silla y con la cortina de su casa a principios de los sesenta. Yo estuve intentando desde principios de los noventa y me costaba un poco entender que no podía estar dando vueltas todo el tiempo. Durante años quería puro roll y mi madre insistía en que me faltaba el rock.
No fue ni Bill Halley con el Rock around the clock ni Elvis Presley con Hound dog quien me hizo entender cómo iban los tiempos. El rock era cierto vaivén agradable que comprendí solo cuando escuché Cradle of Love del casi inexistente Johnny Preston. Di las vueltas como buena hija de mi madre y aprendí y degusté el balanceo para siempre.
El discreto de Preston se hizo de fama gracias a su amistad con un personaje nombrado en el Recuerdo anterior: JP Richardson, el Big Bopper. Antes de morirse en el avión con Valens y Holly le hizo una canción a Johnny Preston (también sería su mayor éxito, un #1): Running bear.
Running bear apareció en 1959 para convertirse en hit al año siguiente. El Big Bopper incluso participó en los coros, que consistían en los gritos apaches típicos (eso de ulular mientras uno se golpea la boca: u-u-u-u-u-u-u-u-u-u-u; todos lo hemos hecho en la infancia) más un cántico indio que dice algo como: “umba-umba”. La canción habla de indios y cosas por el estilo e intercala el ritmo indio con blues. Un invento que tuvo buenas ganancias, el tipo vendió más de un millón de discos.
Después, en 1960, vino Cradle of Love, esta vez sin la ayuda del Big Bopper. Fue número 7 en Estados Unidos y podría decirse que fue el último real éxito de Johnny Preston. De todos modos le sirvió para irse de gira a Inglaterra, donde le iba estupendo y a donde aún viaja el anciano a cantar (data de 1939). Está vivo y uno no sabe si admirarlo o compadecerlo, su carrera comenzó a decaer en los sesenta y aún persiste. Me imagino que sus shows en Inglaterra deben ser tan cool como los de la Nueva Ola. El señor vive en Texas, vive y no sé si para bien o para mal.
Cradle of Love (Cuna del Amor) tiene algo interesante en su letra, mezcla las tradicionales Nursery Rhymes provenientes de Inglaterra y que se recitan y enseñan a los niñitos de habla inglesa con frases sobre el amor y, cómo no, acerca del rock. Imagino también que fue mi eterna y extrema ñoñez la que me hizo transformarla en una de mis favoritas.
Me apasiono desde niña con Las Aventuras de Alicia de Lewis Carroll y ahí, entre juegos de palabras y segundas intenciones, se encuentran varias de estas rimas o referencias implícitas a ellas. Por ello me compré una vez un libro con las Nursery Rhymes, para comprender cada vez mejor al País de las Maravillas y al País del Espejo. Cuando escuché los versos que tan bien me sabía (y que puede que mis ex compañeras aún recuerden debido a que las memorizamos también en el colegio) metidos en un rock and roll, quedé maravillada.
Por ejemplo:
“Jack and Jill went up the hill to fetch a pail of water
Jack fell down and broke his crown
and Jill came tumbling after.“
Se conviritió en:
“Jack and Jill went up the hill to get a pail of water
Jack fell for Jill, gave her a shove,
they fell into the cradle of love.“
O el mismo coro, que en las rimas infantiles es:
“Rock a bye baby on the tree top
when the wind blows the cradle will rock
when the bough breaks the cradle will fall,
and down will come baby, cradle and all.“
Luego es:
“Well, rock-a-bye, baby, in the tree top,
when the wind blows the cradle will rock
so, rock-a-bye, baby, in the tree top,
when the wind blows… mmmm.“
Y el tipo no tuvo gran éxito,
y aunque no poseo los años para recordarlo
yo nunca más lo olvidé.



