Hortensia


Una lástima
Domingo, Diciembre 31, 2006, 3:48 pm
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Sí, yo. Me lo dijeron ya pero claro, no me importó. Mi computadora hace una semana se quemó, tengo pena pero la niña por eso ya no lloró. Como parte de la familia se fue a pasar las fiestas a Concón vengo y uso este computador yo.

Va a ser el año nuevo y parece que tenemos los amigos y el panorama, esperamos que sí.  Saludos, hasta el próximo año. Me puse un avatar, a ver cómo sale. Besos a los queridos porque yo los quiero mucho. Hemos tenido un año que nos ha gustado, ya lo creo y nos vemos en Marzo II y Amistad IV.



Así es tu mujer, la he visto
Martes, Diciembre 19, 2006, 11:16 pm
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A R.A.

 

Tu mujer es pequeña a menudo se desgreña y a ser malo te enseña y tú le das una Paceña.

Tu mujer es menuda y a veces peluda e igual cuando está desnuda la encuentras macanuda.

Tu mujer es traviesa aunque a veces se atraviesa entonces es bien lesa habría que meterla presa.

Tu mujer es picota y ahí te hincha las pelotas a veces usa botas y se saca buenas notas.

Tu mujer es mimosa incluso hasta melindrosa a ratos quisquillosa pero en el fondo es amorosa.

Tu mujer es lúdica de pronto se porta impúdica e igual pondría su rúbrica en un papel de connotación pública.

Tu mujer es hermosa nunca le des una rosa que se pondría mañosa y nada sería como en esa noche calurosa.

Tu mujer es afable eso lo sabes tú por ser tan amable tiene unas mañas perdonables y una que otra actitud reprochable.

Tu mujer es bonita por eso le dices guapita se jura aunque sea una minita más bien flaquita y chiquita.

Tu mujer es pesada ojalá de vez en cuando se quedara callada ahora no rima más porque está medio cansada lo mejor para ella esta noche es antes de dormir ser por ti abrazada.

 

Tu mujer es pequeña, menuda, traviesa, picota, mimosa, lúdica, hermosa, afable, bonita, pesada, todas esas cosas, más las cosas que solo tú sabes, pero ante todo tu mujer de ti está enamorada.



La sopa roja
Jueves, Diciembre 14, 2006, 11:58 pm
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Estoy tomando sopa roja, picante y roja. Y ahora a lo que vine. Jamás a otra cosa, que vine a esto, a desparramarme aquí porque no soy útil para nada más. Despeño antes unos saludos. Te saludo con buena disposición porque estás leyendo, siempre, aunque discreta y contenida, soy gentil. Al principio con las personas suelo ser muy tímida, entonces parezco parca, pero no es cierto, no es cierto. Por ejemplo, si viniera usted incluso a estas horas poco adecuadas y me simpatiza de veras yo le ofrecería un plato de mi sopa roja.

 

La preparé eso sí para la hora de almuerzo. Cocinaba un guiso y le resté un poco de sus ingredientes para reservármelos para esta sopa nocturna. Diga que es gula, pero yo de pecados no conozco así que bien intuye que pecados no tengo. Si usted entiende la finalidad del pecado haría bien en conversarme durante la sopa roja acerca de ella, entonces intentaré hacerme un cuadro y acercarme a un entendimiento. Pecados no tengo.

La sopa roja tiene tomate, ajo y ají. Caldo de pollo y unos trozos de pollo pequeños. Pocos, no muchos, a esta hora me cae no muy bien ingerir carnes. Siempre ayuda cocinar, comer y escribir. La boca queda ardiente, los dedos se entibian. Olvidaba decir que también agregué vino blanco a la preparación, pero con el hervor solo queda el buen sabor y no el malestar de mañana por la mañana. Yo con dichos humores no me llevo, no me llevo.

También si viene a visitarme con un poco más de tiempo yo puedo enseñarle a prepararla. No es un sabor fácil de tragar, menos si está caliente.



Recordatorio
Martes, Diciembre 12, 2006, 11:17 pm
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Que te amo mucho

Originally uploaded by hortensia violencia.

Para que no se te olvide:

Que no te dé pena.
Y si te da pena, yo ando por aquí.

Te amo.



Me entredije por el verano
Domingo, Diciembre 10, 2006, 12:55 pm
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Siempre pensé que el tipo mentía. Alguien tan perezoso no puede estar tan acorde a sus planes, es decir, no puede marchar junto a ellos. Por hoy me quedo en casa y tal vez debería trabajar, pero perdí la oportunidad de emplearme. No podré salir hoy a ningún sitio.

Alguien ha traído un perro que me despertó con sus aullidos a las ocho de la mañana. Es un cachorro. El verano pasado había un perro que al parecer se quedó solo en enero y lloraba todo el día, eso sí esto pasó en una de las casas de atrás. Yo me sentía en correspondencia con él por lo malo que es el verano. Los únicos buenos eran los veranos en Pichidangui con tanto viento y la salida de baño a rayas. La casa, junto con los dineros y la familia que jamás volvimos a tener. Nos fuimos desmembrando y ahora somos unos pocos por aquí, otros pocos por allá y otros pocos más allá. En las fotos de año nuevo cada vez somos menos y este último verano, el del perro que lloraba, ni siquiera salimos juntos.

 

Cuando iba al baño escuchaba al perro llorar y me sentía triste yo también. Porque había un perro solo encerrado en un patio chico y porque el verano tampoco es época amable.

 

Hace cuatro veranos tenía un cabello muy largo. Me gustaba eso y a él también. Estábamos no tan lejos pero un poco aislados. Habían pasado unos días y quise lavármelo. La señora me dio un lavatorio rojo y shampoo de manzanilla, cuyo aroma me gustaba. Salí al patio donde el viento meneaba esos árboles sonajeros que de noche me daban escalofríos. Me puse a un costado de la casa, debajo de la terraza, había viento, sonaban los árboles y pensé que para cuando terminara de lavarme el pelo tendría frío.

Me dio frío. Enjuagándome me mojé la polera y la espalda. Me quedé de pie cuando acabé dejando que el viento me ayudara a secarme. Ese momento fue muy agradable. Entré a cambiarme la polera y me abrigué un poco más. Salí a la terraza a colgar la toalla y me quedé esperándolo. Apareció y me dijo vamos. Yo debo reconocer que no quería ir, me incomodaban las personas a las que iríamos a ver, sin embargo, asentí y salimos. Bajábamos por la colinita que aunque baja era empinada y de pronto le dije que no quería ir. No respondió y seguimos caminando. Llegábamos al pueblo y le dije de nuevo que no quería ir. No dijo nada. En el puente lo repetí. Me dijo puedes quedarte aquí. Se marchó y yo me quedé ahí. No me gustó ese verano.

 

No me gustó porque a la semana subsiguiente estábamos en Algarrobo y él parecía que no estaba ahí. A él no le gustó. Con mi hermano en cambio sabíamos qué hacer pero a él no lo satisfacían las actividades. Yo nunca le dije que se fuera, no en el verano. Después sí le dije, aquí en Santiago, y no quiso, pero se tuvo que ir igual. En el recuento hago casi como si no hubiera ido conmigo. No, no fue conmigo, no pienso. A Pichidangui el año anterior sí fue, pero llegó solo, después. Ahí eran otros tiempos que no alcanzo a estropear, no deseo hacerlo. Un perrito me despertó esta mañana, pero el verano no ha comenzado. No sé, no sé. Que no dejen al perro de la casa de atrás solo otra vez porque lo pasó muy mal. No sé si lo digo también por mí, porque lo que recapitulé no es sobre eso sino justamente de lo contrario y tampoco es como que haya estado bueno no estar sola un rato en los veranos. No sé, no sé, el verano a mí me deja en entredicho.