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Álvaro me mandó esto, que apareció en el Blog de Fotolog. La imagen que tomó A. en el primer día de la Pequeña Gigante fue comentada por varias personas que no conocía y fue una experiencia más bien extraña. La explicación fue la publicación de la fotografía ahí y me parece muy curioso pero simpático. Ahora me voy a acostar para ir mañana al terminal.
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A mis queridas amiguitas (L).
El próximo mate será en el Río de la Plata. Hoy tomé una 303 para volver a mi casa desde el centro y fue la última micro de la era pre Transantiago que usaré. No llevo toda la ropa que debería y eso me molesta un poco, más que nada por pereza y vanidad. Tuvimos un fin de semana bastante agitado con Rodrigo; en general nos habíamos pasado los otros fines de semana del mes durmiendo siesta y ese tipo de cosas pero éste perseguimos a la Pequeña Gigante, fuimos a un rock el viernes al atardecer y ayer en la tarde a una de esas fiestas adolescentes torcidas donde “tocó” Lulú Jam (intereses monetarios mediante).
Ya está todo listo, nos vamos mañana en la mañana. Siendo sincera, hace un año no me sentía para nada como esta noche y me causan más que gracia las palabras que me diera Claudia hace un par de horas. Ella me dijo que yo era la más campeona de todas. A ella le digo que de nuevo le escribiré, pero esta vez sin reparos. Y que la quiero mucho, como a las otras muchachas de mi vida. Gracias por la bondad y la maldad y entre todo eso por alentarme y decirme campeona. Como diría cualquier ídolo bacán: “si no fuera por ustedes yo no estaría aquí en este momento”. Es verdad, me la hicieron mucho más fácil al apegar sus existencias a la mía.
Aunque las extrañe lo suficiente como para lamentar no haberlas visto ni abrazado antes de partir, me voy contenta porque a la vuelta sí las tendré entre mis brazos ya que bandejas más bandejas menos (y esto quiere decir que yo a Tornini la querré igual aunque peque como no tiene que pecar) seguimos estando disponibles y dispuestas para nosotras. Corazontes esta noche y todas las demás, reconozco de nuevo que me da una penita verdadera no haber estado con ustedes por estos días, sin embargo, eso debe ser una señal que después de este año y de los anteriores, con todas las bandejas y el agua que ha pasado bajo el puente, yo aprendí lo que es la amistad. Las quiero de verdad, así como se supone que hay que querer al Príncipe Azul, pero a ustedes. I love you corazontes de mi corazón.
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Te haría contar los dedos pero eres astuto y ya debes saber que son diez. Además debes estar harto de contar cosas. Es tu último día de trabajo y justo es 19 de enero. Esta vez, que rima con diez, no tenemos regalos, porque estamos en los ahorros finales antes de irnos. No importa, no importa. Hoy pude abrazarte antes de dormirme y pude contarte que tú eres mi amor. En las imágenes me había puesto a pastelear con los dedos pero después me vino la emoción. Yo me emociono porque puedo abrazarte y porque eres mi amor y eso me hace profundamente feliz.
Este mensaje es muy mamón y la verdad me da un poco de vergüenza pues se me desvanece lo pedante y el público que siempre me ve a la distancia y que podría aparecerse por aquí gracias a la hipertextualidad conocerá mi verdadera personalidad. Todo esto es tu culpa, ni tú te lo imaginabas… menos yo. Todo esto es gracias a ti, estoy muy contenta y satisfecha de actuar como me siento cómoda.
Soy enormemente mamona y a estas alturas ya no hay nada que pueda hacer para evitarlo, soné. Pero que quede claro que no me lamento, tú sabes que no me lamento, tú sabes que me gusta ser así, que seamos así, que nos permitamos ser así. Te amo, te amo, no te tengo otro regalo, te amo. Me voy a dormir, que tengas buenas noches y en el día hablamos y nos reunimos. Te dejo besos y abrazos, aunque hace un rato ya hicimos eso, pero no estarán de más. Buenas noches.
Con grácica a A.
Eres bonítico y rubiecítico
Tocas canciónicas en la guitárrica
Te escribo éstico pa’ que tu rísica
Venga exquisítica apareciéndico
A fin de enérico hay calorcítico
Y nos irémicos en busesico
Al otro ládico del continéntico
Y cantarémicos unos versicos
Serán sencíllicos y conocídicos
Serán como ésticos pero distínticos
En la playítica y en los camínicos
Y a la salídica del buen solcítico
Yo me levántico en la mañánica
No te despiértico porque soy buénica
Y en el viájico si tú tienes suértica
Yo te prepárico el desayúnico
Eres uníquico mi amorcítico
Por eso díguico esto que díguico
No eres ógrico ni testarúdico
No eres fiérico ni calzonúdico
Listo el almuérzico en la cocinítica
Yo me despídico con un besítico
En la boquítica y en el cuellítico
Te veo Rorrítico en la tardecítica
No soy copiónica de la Violética
Con bien jugábica con las palábricas
Que quede clárico que es un salúdico
Pal buen mucháchico que es Alarcónico.
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Viajaremos el 30 de enero en bus a Buenos Aires y de ahí Uruguay y Brasil. Ya por fin nos vamos, ya se pueden contar los días. Queremos ir a la playa mucho y yo espero que no me dé frío el agua ni tanto miedo para que así la pasemos mejor. Vamos a hacer el viaje que dijimos en junio, o sea, el viaje lo dijimos antes pero lo definimos en junio y nos vamos el 30. Me parece muy bien que hagamos las cosas que decimos que vamos a hacer. Una mañana me duchaba y pensé en el itinerario, ese mismo día en una clase se lo relaté a Rodrigo y le pareció bien, después le hice el mapilla y pronto nos vamos, ¿cómo es?
Por estos días Rodrigo ha estado trabajando pero ya el 19 sale y tendremos unos días para aclarar los últimos detalles. De todos modos me he sentido como agente de viajes viendo precios de alojamientos y transporte en este tiempo. Me compré una mochila de tamaño apropiado para llevar mis cosas y un saco de dormir que está muy bueno, porque es pequeño y liviano, que era lo que yo quería. Iré a ver otra vez lo de los pasajes para tomar la decisión final y ya estará casi todo listo, aunque ya está casi todo listo.
Tengo muchas ganas de que nos vayamos, me hace mucha ilusión este viaje. No sé, como que me viene la cosa rica cuando pienso en él. Nos vamos a quedar una buena cantidad de días fuera, porque Alarcón quiere pasar su cumpleaños en el extranjero (¿cómo suena?) y yo no soy quien para negárselo y tampoco es como que me moleste seguir viajando. Vamos a pasear harto, que nos gusta pasear y hasta el momento nos ha gustado pasear juntos. Esperamos tomar mate, comer pastas, carne y personalmente espero que surjamos en todo lo que son las canciones por allá en el Río de la Plata y en el Atlántico.
En junio hice el Mapilla y lo cierto es que a estas alturas cuando ya quedan dos semanas el itinerario sigue viéndose así. Un saludo al Rodrigo que está en su casa ahora y le mando a decir que le tengo nuevos datos “duros” que aportan a la organización del paseo. Es como el sueño de la casa propia pero en movimiento, jajajajajajaja.
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Desperté temprano porque hubo un temblor. En la madrugada subía las escaleras a mi casa y pensé que hoy debía haber un temblor pues hace tiempo no había. Hubo temblor, desperté.
Después del temblor dormí un poco más a ratos, pero me quedé pensando en que finalmente no decidimos si viajaremos a Buenos Aires en bus o en avión. Habíamos visto en la tarde de ayer los motivos que nos llevarían a tomar una decisión u otra, pero no resolvimos nada. Deberíamos hacerlo pronto, quizás hoy, mientras paseemos por el cerro.
Como me acordara temprano pensé que debía preguntarle a R. nuevamente ¿Bus o avión? Y se me ocurrió que fotografiando estos juguetes de mi hermano la consulta se manifestaría de manera más clara y ya buscando una respuesta definitiva, pues según lo que hemos ideado todo el año en un mes más ya no estaremos en Santiago. Uy.
Rodrigo, ¿bus o avión? Nos vemos, nos vamos.
Me lavé los pies con agua helada. Esta noche no hace frío, no llevo pantalones, me metí a la tina sin temor y me eché el agua encima, de las pantorrillas hacia abajo. Me pasé por las plantas de los pies la barra de jabón blanco con olor a crema. Mañana debo usar un vestido para un evento familiar, un matrimonio. Yo no me depilé pero no sufro, ya no importa, me comí el dinero con que me iría a hacer tirar los pelos de las piernas.
Leo un libro cuya historia se desarrolla en París, en los barrios de París que no me son extraños ya. Después de tantos años leyéndolos uno acaba armándose un plano en la cabeza y ahí está todo, los cafés, los faroles y los bares. Me pasó con otra ciudad lo mismo, que cuando al fin estuve ahí era como comprobar el trazado que había armado en la mente. La mente, hoy se me trastornó en la Plaza de la Constitución.
Primero la pregunta era si se podría tener sexo en la Plaza de la Constitución, después parecía como si desde La Moneda hablara la presidenta y se escuchara con un eco monumental pero no estuvimos seguros de que fuera su voz. Acabé encolerizándome porque mi tipo no quería darme mi calzado cuando nos retirábamos de la plaza así que me fue cojeando porque solo usaba una hawaiana. Regresé, no por irme medio descalza, sino porque no me hacía ilusión marcharme en la micro sin haberme despedido de él. Al cabo que me cuesta unas cuadras arreglarme y pedir perdón, pero por algún motivo a él yo le pido perdón mientras que los otros muy poco recibían ese gesto de mí. Supongo que eso es lo que hace la diferencia.
En el libro que sucede en París uno de los personajes se preguntaba cuál era el asunto. No sabía para qué elegía una fulana si era lo mismo con todas. Ahí está que el apareamiento es siempre el mismo. Qué va, que ahí estarán ciertos besos en el cuello, te tomarán por las caderas y habrá ahí algún pene o una vagina. Listo, eso es, yo eso lo comparto. Ahora viene el elemento distintivo que hace que uno acabe prefiriendo un tipo a otro. No sé. No sé, me sucedió. Y después vino que conversábamos sobre el día y nos aconsejábamos. Para qué yo siendo una fulana cualquiera me quedo compartiendo con un tipo cualquiera y cuando me molesta algo de manera exagerada luego me doy cuenta y mi orgullo cede y le pido perdón. Yo soy la fulana y resulta que él es el tipo y que podría ser cualquiera y sin embargo es él y no me parece por qué no habría sido él si tenía que ser él. Y para él tenía que ser yo y extrañamente no había sucedido antes. Hubo un momento, un instante, pasó ese instante y él fue mi tipo y yo fui su fulana y me eligió y lo elegí, siendo para él tal vez distintos mis besos en su cuello y para mí sus manos en mis caderas. Entonces parece que ya no da lo mismo con cuál tipo o fulana uno esté, que uno quiere a uno en específico y ya no es solo eso de aparearse sino también enojarse y perdonarse.
Caminé dos cuadras con una hawaiana menos. Y volví para que me la diera y para darle los besos y los abrazos que se me quedaron, eso sobre todo, eso lo más importante. Porque mi tipo estaba ahí en la plaza y llegó su fulana con enojo pero también con tristeza. Y luego de haber caminado unas cuadras separados con reproches de un lado a otro se pasa, porque al fin aunque diciendo la fulana que le molestó mucho que se quedara con la chala y que el tipo dijera que no entendía por qué, ahí estaban los dos juntos. Con eso y con otras cosas han estado juntos igual. Y eso que yo podría estar con cualquier tipo y él con cualquier fulana. Pero fue el instante ése y luego fue mi tipo y yo su fulana.






