Archivado en: Fotografía, Textos, Vivencias | Etiquetas: La vida real, Prosa, amor, el amor, la muerte, la vida, transantiago, Rodrigo, amistad, Libros, yo
(Sobre mi vida y la muerte, no la mía).
Las estadísticas me dijeron que vamos en la semana 43 del año 2007. Significa que me queda menos tiempo. En otra vida estuve enamorada de una estrella del rock. En esta vida estoy enamorada de él. Cuando pequeña sí leí a la Gabriela Mistral y ahí comencé a escribir poesías. Amaba la cosmogonía griega y aún pienso en el pobre destino de Narciso. Cuando tenía 8 años con mis ahorros me compré Alicia a través del espejo y cuando tenía 19 años con mis ahorros me compré mi cámara Nikon SLR. Fue en octubre del 2005, el mismo día que salieron a andar a la calle las micros cuncuna, las “Transantiago”, antes del Transantiago en sí. Uso el mismo perfume desde hace diez años. Las últimas hojas de mi ex diario de vida las arranqué para escribir la primera carta de amor a él.
He perdido una amiga, un amigo, y a otro y a otro y a otra más. Así varios, así me quedan pocos. Una vez en la pubertad vi a mi mejor amiga besando al niño que me gustaba. De ahí que no supe qué era la amistad. Empecé a leer a la Simone de Beauvoir después de que Lésmer nos comentara La Mujer Rota en octavo básico y porque salía en una canción de Petrograd. Siempre quise que mi pareja fuera culta, que nos pudiéramos dar conversaciones interesantes. Pensaba en eso o en tener un hijo sola y que viviéramos en un piso con balcón a alguna callecita en París. Nunca he estado en París, pero lo recorrí en muchos libros. También quise en mi adolescencia que mi pareja fuera un rubiecito con cara de niño como Rimbaud. Tenía un novio moreno muy moreno con cara de niño. Me escribió la carta más larga cuando se vio perdido, arrumbado en mis recuerdos. Yo crecía cuando él me leía su carta en Los Héroes. Una persona dulce, nunca más la olvidé.
He querido escribir poemas más lindos con palabras que no he conocido aún. Después cuando fui un poco más joven que ahora lo conocí. Era rubiecito con cara de niño, con el dejo de Rimbaud, pero con la rectitud que no estaba en el corbatín torcido de la foto del poeta. Caminábamos juntos y me adivinó que yo era Hortensia a causa de un poema de Rimbaud. No volví a pensar en él, aprendí de nuevo lo que era la amistad y me olvidé de su cara de niño, de su cara de Rimbaud. De hecho, hasta ahora que lo escribo no me acordé.
Otra carta que me mandaron desde un lugar oscuro la incendié. Con mis dedos la hice cenizas y la tiré a la basura. No quería oír esas letras que me amargaban los ojos. Palabras agrias que no eran para mí. Las tiré. De eso, de nada de eso quiero hablar. Hay personas que no me han hecho bien para vivir esta vida, no les he hecho ninguna mención en mi escritura, no merecen eso de mí.
Diez años hace que paseábamos por un gran centro comercial en Fort Lauderdale junto a mis tías. Me propuse terminar mi instrucción en el inglés. Compré El Jorobado de Notre Dame y parecía que nunca se iba a terminar. Cuando se acabó solo faltó que Miss Palacios me viniera a dar un remate en la gramática inglesa y quedé lista. Aprobé inglés. Eso hizo que estuviera al borde de la carcajada durante una entrevista al comienzo de la universidad con el profesor que me iba a dejar con “free attendance” por mi conocimiento del idioma. Él no hablaba inglés, sino australiano, el mismo idioma que mi prima Catalina.
El verano antes de la muerte de mi bisabuelita lo fuimos a pasar a El Canelo. Ella tenía ansias grandes de ver el mar. La llevamos en su silla de ruedas a mirarlo, le hicimos una corona de flores. Nos pidió que para su muerte le pusiéramos una corona de flores como ésa. Murió en julio de ese año y no estaban esas flores que ella nos pedía. Le pusimos una artificial comprada en una tienda de novias. Ella me enseñó a cantar y a contar historias. Si ella no me dice, ustedes no se enteran de nada de esto.
Mi abuelita, que es mi bisabuelita, no sabía escribir. Era cantora en su tierra en el campo, así que sabía de melodías pero no de escrituras. Una vez cuando yo era niña le enseñé la letra A. La dibujó grande en un cuaderno mío que no sé dónde está. Mi abuelita, de todos los cielos que existen está en el más divino de todos, para que vean que yo sé donde ella está. A veces quiero conversarle y me apena, mostrarle mis cosas, cantarle, contarle. Me cuesta escribir décimas todavía, mucho más me cuesta improvisarlas. Estoy practicando, quiero escribir una canción para ella, para que me escuche y me encuentre buena. Me siento un poco guacha de mi abuelita, con un corazón menos aquí dentro, con un abrazo menos allá afuera. Todavía tengo a mi Mama, que es su hija y mi tía abuela. Ojalá que me vea y yo le guste, que yo todavía la encuentro tan bella.
Es tarde y mañana iré con él a trabajar, a buscar archivos judiciales y actas de sociedades anónimas. No es que lo disfrutemos, pero nos toca y lo hacemos. Por la tarde esperamos ir a la Feria del Libro, pasear, tal vez comprar, dependerá de los precios. De repente, alejándose del prejuicio de lo caro, salen cosas buenas y a precio conveniente en ese evento. Hemos tenido poco tiempo para la relación y para estar solos. Mañana pasaremos el día los dos, trabajando y haciendo cosas que nos gustan más.
Ayer me sentí mal y me puse como una ostra por extrañarlo en medio del trabajo. Me superó la situación, pero se lo pude expresar y creo que me ha entendido. Yo no le hago el quite al trabajo, pero tampoco es que me voy a olvidar de tener en cuenta al amor, que eso es de todos los días y en parte pienso que no puede esperar. Es de las cosas que hay que hacer en el momento y no se dejan para después, no tengo resignación para eso. Y ayer ya estaba cansada por tanto aplazamiento, así que mañana trabajamos y luego pololeamos. Así será la vida en el futuro y es tan raro el cambio de edad que nos tenemos que ir preparando de a poquito, todos los días para que no nos pille pajareando. Del futuro ya no hablo más, hace un tiempo que sé que es mejor ver qué pasa, con calma, con calma. Lo que sucede es que es tan distinto, y parece que hubiera llegado muy pronto, pero creo que me irá bien, solo tengo que seguir haciendo mi mejor esfuerzo, como en la vida, si total, es la vida de nuevo nomás.
Me voy a acostar, mañana me levanto temprano para ir a revisar las fojas y otras cosas con palabras que ya a esta hora no pretendo recordar. Bastantes apuntes sobre mi vida para una sola noche. Este blog por un momento se pareció un poco a mi diario y como no lo es, mejor me marcho.
Buenas noches.
3 comentarios por mucho
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hola
te paso a saludar porque de anteayer que no nos vemos
ando como sombría y no sé si soy tan paranoica pero creo que el día de dan gillmor (cacofonía pero igual) estabas más seria que como acostumbras. quizás hasta un poco enojada.
ando con dolores femeninos, mis fuentes de las ciencias atómicas andan ocupados y quiero que la tabla flotante del wiki sea flotante y sea tabla.
que tengas un findesemana a gusto y quiero que sepas que pienso que a pesar de que así tantito más bajita que yo, tienes más temple y orgullo que yo. y que te admiro y quiero mucho y siempre estoy muy contenta de que r. esté, sea, y comparta contigo. un beso y un abrazo.
Comentario por tamarita la biscuit Viernes, Noviembre 2, 2007 @ 3:17 pmtanto escribe.
Comentario por rodrigo Sábado, Noviembre 3, 2007 @ 1:11 amtanto escribe pero yo nunca me canso de leer, que lo sepas.
buenas noches.
Comentario por javiera plaza Domingo, Noviembre 4, 2007 @ 12:22 am(yo tampoco me canso de leer)