Hortensia


Apuntes en víspera de Navidad
Lunes, Diciembre 24, 2007, 12:17 am
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No muy navideños en todo caso…

Supe por una revista para mujeres que a la Isabel Parra le gusta mirar a la gente cuando canta para verles los ojos “grandotes y brillantes”. Qué emoción debe ser. Supe por el blog de Rodrigo (de paso agregaré que le doy todo mi apoyo y espero que mis lectores también, porque es un lujo leerlo) que Bob Dylan va a estar tocando el 11 de marzo en San Carlos y quiero verlo de cerca, aunque no esté ni ahí con verme los ojos grandotes y brillantes.

Supe por la misma revista de mujeres que los chilenos creen que dios es blanco, esbelto, y con los ojos azules, aunque al menos piensan que tiene el pelo castaño. Yo, por cierto, no creo que dios tenga la piel azul, aunque le he ido haciendo ciertas concesiones y he comprendido que el problema no lo tiene la divinidad sino quienes la administran.

Hoy hicimos un pequeño viaje a Colina junto a la tía Eli, mi tata (que estuvo en el hospital por casi un mes y ya volvió a la casa), mis padres y mi Mama (que ha sido mi abuela desde el corazón siempre, pero por formalidad es mi tía abuela). Ella se va de la casa de mi abuela (la oficial), porque debe llegar un momento en que las humillaciones son demasiadas y todos debemos querer vivir con más tranquilidad, especialmente cuando es la vejez. La cosa es que la Mama se va y me voy a sentir un poco amputada y muy triste por tener que quedarme con la abuela y que se vaya ella. A Colina más encima, pues ni siquiera me sirve el Transantiago y sus mil trasbordos para ir a verla. Mi abuela tiene deseos de quedarse sola y eso incluía expulsar a mi Mama de su casa; todos estamos muy apenados, pero no depende de nuestra voluntad.

Felipe y yo crecimos unidos a ella de manera muy estrecha, por lo que me duele que parta tan lejos aunque entiendo que no podía seguir aguantando los ninguneos de mi abuela. Entiendo que este tema también es muy personal, pero me ha afectado mucho y quisiera poder hacer más por ella, pero por ahora no tenemos más opción que dejar que se vaya a Colina y apoyarla, pues está muy ilusionada con su nueva vida. A mí me entristece que tenga que estar sola, pero espero que pronto encuentre nuevos amigos por allá y lo más importante, que esté tranquila… allá nadie le va a buscar pelea.

Por otro lado, con Rodrigo preparamos unas pequeñas vacaciones a Pichidangui. Hay que tomar otro aire antes de comenzar con el trabajo, aunque sea por pocos días. Nos vamos cuando pase la Navidad y regresamos antes del Año Nuevo. No es mucho, pero es más que nada. Y el 2 de enero, a El Mercurio, justo lo que imaginábamos en nuestro extenso y preciado veraneo 2007. Ya es inevitable, pero no nos podemos quejar, pues ya tenemos financiamiento para ir al Bob Dylan y ojalá que en estos días vacacionales, al fin podamos volver a cantar.

De la Navidad no sé mucho qué decir, porque no somos muy navideños aquí en la casa. Igual hay otro aspecto del día 25 que me entusiasma así que al menos A. tiene asegurado un regalito. Mañana es probable que me toque preparar la cena y no me disgusta, espero disfrutarlo. Ojalá que la pasen bien y les llegue lo que querían, yo no pedí nada.

* La foto es de 1989, estoy con la Mama en Pichidangui. Toda una imagen temática para esta entrada. Mucho amor.



La vida real
Sábado, Diciembre 22, 2007, 9:26 pm
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La comedia romántica pasa una vez en la vida (a menos que seas Kirsten Dunst, que las protagoniza todas). Entonces, cuando las puertas del metro se cierran, lo hacen inexorablemente.

Nunca se muestra todo lo que sucede después de eso, solo se sabe de uno de los personajes.  A veces pasa que en el largo camino al alimentador, el personaje decide escribir lo doloroso, pero sano, que fue. En medio de eso el hermano quema lo que está friendo en la cocina y la madre, le cierra la puerta del dormitorio. Entonces se queda sola y quiere explicarse, decir el amor que siente…



La primera vez que lo vi
Jueves, Diciembre 20, 2007, 5:50 pm
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El Rorro lolitoIba subiendo la escalera de la escuela y se iba riendo un poco. Lo encontré alegre y algo desgarbado, me recordó a alguien. Gracias a esa relación rara que hice me dieron ganas de conocerlo. No sé por qué me lo imaginé como el vocalista de Spin Doctors en el video de Two Princes. Dije: “Qué canción más buena y feliz”. La visión me provocó cosas buenas, él también.

Imaginé que el muchacho podría ponerse un chaleco gigante, los pantalones un poco anchos, el gorro de lana andino y cantar:

Said, if you want to call me baby

just go ahead, now

and if you’d like to tell me maybe

just go ahead, now

and if you wanna buy me flowers

just go ahead, now

and if you’d like to talk for hours

just go ahead, now”.

Esta mañana recordé todo esto cuando puse los Videos para Pararte en VH1 y entre Candyman de Christina Aguilera y Karma Chameleon de Cultura Club salió el video clip de este súper éxito del ‘92. La verdad me dio bastante risa acordarme, porque ahora Rodrigo es mi novio y eso que pensé de él es ya algo muy lejano. De hecho me da más risa el tema de la canción si pienso en el desenlace de mi primera impresión. Que se hizo mi príncipe y que ya hasta lo he visto tan abrigado y más pelucón como al cantante en el video.

Como la canción es tan buena y nos da alegría hace 15 años, la pondré aquí. Se la dejo al Rorrito para que hagamos una versión y para que sepa lo que me hizo pensar la primera vez que lo vi. Ya sé que es algo raro, pero fue lo que pasó. (Para bajar el mp3, basta con ir a buscarlo a mi Podcast).

*La foto es el Rorro cuando lolito, el año que lo conocí, en su Pase Escolar.

Ya, voy a poner el video también. Encontré una versión sin caracteres de ripeo ni nada, porque la original estaba en el canal de Youtube de Sony BMG y no permitían embeber:



Desde Santa Ana
Miércoles, Diciembre 19, 2007, 12:48 pm
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yo por la ventanaAbrí las ventanas y dejé que entrara la ciudad. Lasconstrucciones que rodean este edificio y los buses articulados de la troncal 2 que pasa por San Martín. Los autos, las bocinas, algún martillazo, porque la ciudad crece todo el tiempo. Encendí el laptop de mi tía y le bajé algunas aplicaciones que necesitaba. Escucho en last.fm la estación de Rodrigo y me canta The Animals. Todo esto por mientras lo espero para almorzar juntos aquí.

Me contenté con que mi tía tomara la misma marca de agua mineral que yo y me llené un vaso y otro y otro. Hace calor en este departamento, porque el sol le llega toda la mañana. Saqué la cabeza por la ventana y miré la iglesia de Santa Ana, miré hacia el sur y vi la Torre ENTEL, una maravilla de la modernidad. Ahora canta el Víctor Jara y me muda el ánimo.

Más rato voy a cocinar para Rodrigo y para mí. Pasta y atún, pero aún no defino detalles del platillo. Hay jugo tropical, bebida, aguas minerales, un late harvest y cervezas valdivianas, así que de bebestibles estaremos bien. Es curioso que ahora escucho una toma alternativa de Mr. Tambourine Man y que R. me moleste con que tengo grabaciones que ni Buddy Holly conoció. Bueno, hay que guardar las distancias supongo.

Anoche estaba oscura, hoy estoy más bien simple. Tengo que poner la mesa y conversar con Rodrigo sobre lo que he pensado. También me siento mejor y más preparada para todo esto. Él anda capacitándose en El Mercurio, pues utilizan un sistema de redacción, edición y publicación especial y debemos aprender antes de empezar a trabajar. Yo fui el lunes a esa clase y después pasé a conocer mi sección y a mi editora. También me encontré con María Paz, que trabajará en Actividad Cultural igual que yo.

Oh, Dead Kennedys en la radio de Rodrigo. Quizás debería cortar la música para escuchar cuando llame el citófono, porque no conozco su sonido y puedo no distinguirlo. Ya, a disponerme, jajajaja.



No dejé nada claro
Martes, Diciembre 18, 2007, 11:23 pm
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No dejé nada claro. Ni los dedos ni mis pies ni las flores de madera sobre la lata de galleta, todo en mi escritorio y no dejé nada claro. Ni la perla huérfana que me pendía del cuello ni las que me colgaban de las orejas. Nada claro. Ni los palos de canela ni las tijeras de mango negro. Ni el aroma a coco que sale de una botella alargada, del tamaño de mi antebrazo. Insistí, hasta en la cámara de fotos antigua, no dejé nada claro. 

Una vez leí el cuento de las ruinas circulares, pero no sé si me quedó claro. Tuve la buena voluntad de separarlo y entenderlo, pero quién sabe, yo al menos creí entonces, ya hace años, que lo había comprendido. Ahora eso no me queda claro. 

No dejé nada claro. Ni mi primer diario de viaje que no me atreví a escribir. Ni la abeja que perdió su cabeza en un furor de mi hermano. Ni la abeja de madera que me trajo mi hermano de Valparaíso, pero que no tiene olor al puerto… eso no me queda claro. Los crisantemos secos con el diario que escribía un hombre desolado por el amor que se le alejaba. Esa bolsa con los pétalos que se caen pero no desaparecen y que tienen casi siete años. No dejé claro por qué regresaron a mí, si no eran más que suyos. 

Estoy oscura y poco definida, por eso escribo esto y me confieso que no dejé nada claro. Desde los dedos de mis pies hasta las puntas partidas del cabello que me cortaron hace unos días. Algunas cosas podría decir, pero no sé en qué orden ni con qué importancia, por eso seleccioné y lo demás, que lo tengo esperando en el corazón de adentro, quedará para mañana.