Guardado en: Fotografía, Textos, Vivencias | Etiquetas: amor, el mercurio, la vida, La vida real, mama, navidad, paseo, Rodrigo, vacaciones, verano
No muy navideños en todo caso…
Supe por una revista para mujeres que a la Isabel Parra le gusta mirar a la gente cuando canta para verles los ojos “grandotes y brillantes”. Qué emoción debe ser. Supe por el blog de Rodrigo (de paso agregaré que le doy todo mi apoyo y espero que mis lectores también, porque es un lujo leerlo) que Bob Dylan va a estar tocando el 11 de marzo en San Carlos y quiero verlo de cerca, aunque no esté ni ahí con verme los ojos grandotes y brillantes.
Supe por la misma revista de mujeres que los chilenos creen que dios es blanco, esbelto, y con los ojos azules, aunque al menos piensan que tiene el pelo castaño. Yo, por cierto, no creo que dios tenga la piel azul, aunque le he ido haciendo ciertas concesiones y he comprendido que el problema no lo tiene la divinidad sino quienes la administran.
Hoy hicimos un pequeño viaje a Colina junto a la tía Eli, mi tata (que estuvo en el hospital por casi un mes y ya volvió a la casa), mis padres y mi Mama (que ha sido mi abuela desde el corazón siempre, pero por formalidad es mi tía abuela). Ella se va de la casa de mi abuela (la oficial), porque debe llegar un momento en que las humillaciones son demasiadas y todos debemos querer vivir con más tranquilidad, especialmente cuando es la vejez. La cosa es que la Mama se va y me voy a sentir un poco amputada y muy triste por tener que quedarme con la abuela y que se vaya ella. A Colina más encima, pues ni siquiera me sirve el Transantiago y sus mil trasbordos para ir a verla. Mi abuela tiene deseos de quedarse sola y eso incluía expulsar a mi Mama de su casa; todos estamos muy apenados, pero no depende de nuestra voluntad.
Felipe y yo crecimos unidos a ella de manera muy estrecha, por lo que me duele que parta tan lejos aunque entiendo que no podía seguir aguantando los ninguneos de mi abuela. Entiendo que este tema también es muy personal, pero me ha afectado mucho y quisiera poder hacer más por ella, pero por ahora no tenemos más opción que dejar que se vaya a Colina y apoyarla, pues está muy ilusionada con su nueva vida. A mí me entristece que tenga que estar sola, pero espero que pronto encuentre nuevos amigos por allá y lo más importante, que esté tranquila… allá nadie le va a buscar pelea.
Por otro lado, con Rodrigo preparamos unas pequeñas vacaciones a Pichidangui. Hay que tomar otro aire antes de comenzar con el trabajo, aunque sea por pocos días. Nos vamos cuando pase la Navidad y regresamos antes del Año Nuevo. No es mucho, pero es más que nada. Y el 2 de enero, a El Mercurio, justo lo que imaginábamos en nuestro extenso y preciado veraneo 2007. Ya es inevitable, pero no nos podemos quejar, pues ya tenemos financiamiento para ir al Bob Dylan y ojalá que en estos días vacacionales, al fin podamos volver a cantar.
De la Navidad no sé mucho qué decir, porque no somos muy navideños aquí en la casa. Igual hay otro aspecto del día 25 que me entusiasma así que al menos A. tiene asegurado un regalito. Mañana es probable que me toque preparar la cena y no me disgusta, espero disfrutarlo. Ojalá que la pasen bien y les llegue lo que querían, yo no pedí nada.
* La foto es de 1989, estoy con la Mama en Pichidangui. Toda una imagen temática para esta entrada. Mucho amor.





Abrí las ventanas y dejé que entrara la ciudad. Lasconstrucciones que rodean este edificio y los buses articulados de la troncal 2 que pasa por San Martín. Los autos, las bocinas, algún martillazo, porque la ciudad crece todo el tiempo. Encendí el laptop de mi tía y le bajé algunas aplicaciones que necesitaba. Escucho en last.fm la estación de Rodrigo y me canta The Animals. Todo esto por mientras lo espero para almorzar juntos aquí.