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No lo pude evitar. Vine al diario (aunque me dieron el día) a buscar documentación para Frutillar. Me voy a las ocho en un bus que viajará toda la noche y al mediodía debo estar en el concierto de Viviana Guzmán, que es guapa y gusta mucho aquí.
En el camino (Francisco de Aguirre con Vespucio) me compré unas cremas, para no tener que robarle a mi mamá, y un rollo fotográfico, haciendo caso a la petición de Rodrigo. No he hecho la maleta, así que después de almorzar con R. aquí, me iré a mi casa a prepararla. Tengo una buena cantidad de páginas por leer, que son reporteos de años anteriores.
31 de enero, día de viaje.
Hace dos años viajé un 31 de enero por primera vez sin Rodrigo (oh). El año pasado fue el 30 cuando partimos a Buenos Aires, juntos. Ahora me voy sola, a trabajar. Le comentaba anoche que era algo extraño. Siempre había pensado en que mi trabajo debía ser uno en que pudiera viajar y luego escribir sobre ello, y como lo haré, es realmente raro.
Cuando fui a la entrevista para la Revista del Domingo me preguntaron qué pensaba que iba a hacer. Yo respondí con lo que creía y no con lo que quería. Datitos a lo más, llamar por teléfono, confirmar informaciones. Le achunté y los entrevistadores me comentaron que era la primera postulante que no decía: Voy a viajar.
Me dio risa, debo haber sido la más entusiasta en el concepto de escribir en viajes y fui la única que no pensó que iba a viajar. La verdad no se me ocurrió por ninguna parte, pero estaba dispuesta a comenzar corroborando si realmente una noche en el hotel Fruncidu de París costaba todos los euros que decía en su página web. El paseo estaba lejos, pero iba a esforzarme.
Luego resultó que quedé en Actividad Cultural (estupenda elección la que finalmente hicieron los seleccionadores, ya que me cumplieron el deseo que expresé en la entrevista: escribir y no la producción periodística) y me designaron a Frutillar. Con las ganas que siempre había tenido de ir, que me dijeran que lo iba a hacer la segunda semana de práctica, fue pa’ que mejor.
Cierto es que cada vez que he reflexionado sobre este viaje, no he podido dejar de recordar a Simone de Beauvoir. Leí en uno de esos artículos emotivos de Radar en torno a su centenario que cuando una viaja, no lo hace pensando tanto en los viajes del Che como en los viajes de Simone. Me pasó siempre, jajajajaja. Me juraba ella ahí en mis travesías, en especial en la que nos dimos con Rodrigo el verano pasado en las regiones rioplatenses, che bo.
Los viajes en solitario me faltaban para jurarme más. Por lo que le he leído a Simone y por la experiencia misma. También lo hemos conversado con Rodrigo y siempre fui yo la que me mostré más reticente a hacerlo. Decíamos que debía ser algo “único”, jajajaja. No con esas palabras, pero con esa idea, eh. Que las relaciones con el lugar y con las personas cambian. Claro, estas solo y ya no privilegias compartir con el compañero de viaje, porque no tienes. Quizás ya no eliges del mismo modo los sitios qué visitar, dónde comer, dónde dormir, etc.
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Una de mis noticias favoritas en la revisión de la prensa fue una del New York Times. El jueves y el viernes Joanna Newsom interpretará su último disco Ys junto a la Orquesta Filarmónica de Brooklyn. Eso va a ser un lujo y yo por mientras, que deberían mandarme a cubrir ahí (jojojojo), estaré en la Gala de Frutillar, que tampoco es malo.
Y de lujo en lujo musical, regreso a José González, que lo estuvimos viendo con Rodrigo Alarcón en el Cine Normandie la semana pasada. Aprovechando la tecnología, Rodrigo subió unos videos que los pueden encontrar en su blog. Yo ese día lo pasé estupendo con los artistas, más o menos con el público.
Dënver no es de mi gusto, sin embargo, creo que estuvieron bien bien, si no fuera porque algunas pistas sonaban muy alto y se perdían las voces y los instrumentos en vivo. De todos modos ellos me provocan simpatía y la primera vez que los vi fueron algo muy distinto a lo del jueves. Está además ese tema que es el perfecto hit, que canta solo Mariana (Miedo a toparme contigo), que aunque Natalia se ría de “y soy un barco a la deriva”, es valiosísimo.
La verdad es que para ellos espero que el disco les quede sonando precioso, porque los escuchaba ese día y pensaba en el sonido limpio, prolijito y dulzón que podrían sacar y me dieron ganas de llegar a oír eso pronto (incluso cuando yo no prefiero esas músicas, pero me quedé metida). También espero para ellos que les toquen públicos más respetuosos, porque cuando tuvieron que encontrar rica a la chica y silbarle y gritarle cosas lo hicieron, pero cuando los Dënver quisieron hacer un show completo, empezaron a gritar pidiendo a González. Mal.
Ahí pues, yo me empecé a enojar con la audiencia, porque no dan oportunidades ni a los que están en el escenarios ni a ellos mismos. Yo, con todo lo que no me atrae el estilo de Dënver, los escuché con mucha atención completitos y pude rescatar estas cosas que anoto: que están haciéndolo muy bien y que su disco es esperable, por completo. Dejaron la invitación para el lanzamiento, que aunque no sé si lleguemos a ir (no creo, pero nunca se sabe), ahí está.
Y entonces uno podía pensar: “Claro, vinieron a ver al González y no a los Dënver, entonces se quedarán más tranquilos ahora”. Los niños de San Felipe se fueron en medio de un murmullo incomodísimo que duró los últimos dos temas. José González fue un griterío de nunca acabar, mientras sonaba una música que, me parece, requiere de atención y concentración. Hay que escuchar y como gritaban todo el tiempo, era más difícil la tarea.
Yo me arrellané en mi asiento y oí. A veces con los ojos cerrados, porque la tormenta de flashes me puso los ojos muy sensibles y me molestaba ver. Y a veces con los ojos cerrados, para apropiarme de la sinuosidad. Me preguntaba qué estaban escuchando los demás. Si el inglés de González no es tan sencillo de descifrar y como la gente acá en general es buena para el engrish, era raro que fuera por oír la letra.
A veces gritaban, en general gritaban: “¡wooooooo!” La emoción que tenían me parecía extraña. No supe si eran ellos los que escuchaban mal o yo. Un tipo detrás nuestro se las mandó: “¡Wena Peepe!!” Me imaginaba a la Javi volteándose para hacerle el signo de la bacanidad, pero ella no pudo ir. Lástima (más o menos). Llegué a pensar que me había puesto grave y fruncida por la otra música que vamos a ver y que por eso pensaba: “Loco, qué incultos, cómo no escuchan atentamente, cómo gritan tanto”.
Pensé que la loca era yo hasta que llegué a Página 12 en la revisión de la prensa, jajaja. Ahí estaba el comentario del show en Buenos Aires. Sin Dënver para que los pifearan (aunque quizás allá no habría sucedido) y sin griterío a cuestas. Hablaba con Rodrigo por teléfono hace una hora y le comentaba esto: “Podríamos haber ido a verlo allá”. Ahora les cuento a ustedes que los argentinos escucharon al José González con “un respeto casi devocional”, según el texto de Roque Casciero. El mismo respeto casi devocional que yo no pude entender por qué faltó en el Normandie.
*De paso nos enteramos que en dos sitios han puesto los videos de Rodrigo sin darle crédito alguno. Y en uno de ellos se habló muy por encima de Dënver, así que fui a comentar algo, pero solo eran 350 caracteres. Lástima que no podrán leer aquí la reivindicación, jajajaja. Que la verdad ni creo que la necesiten, pero me dio lata la escritura tan por encimita. No me parece que sea llegar y comentar, por eso aquí dejé solo unas “notas”.
(La foto de Dënver, llamada “Milton y Mariana”, la saqué de Flickr, tomada por Pablo).
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Nota de un suceso de hoy que no pudo salir en el diario, así que la pongo aquí.
Homenaje al padre del videoarte:
Instalación de Nam June Paik se transmite vía satélite
A dos años de su deceso, su obra cumbre se verá simultáneamente en varios lugares del mundo real y virtual.
Hasta la Antártica llegará el homenaje que el Streaming Museum de New York rendirá esta noche al padre del videoarte, el coreano Nam June Paik, fallecido hace dos años. “Buenos días, Sr. Orwell” es la obra que se transmitirá vía satélite a Milán, Melbourne, Johannesburgo, Dallas, Seúl, Londres, Montevideo y la base científica Jubany en el continente blanco.
La videoinstalación de Paik fue exhibida por primera vez el 1 de enero de 1984, en clara alusión a la novela del británico George Orwell. Los 38 minutos de duración transcurren entre imágenes de arte tradicional y la cultura pop, con apariciones de Salvador Dalí y Peter Gabriel, entre otros. Entonces la transimisión se realizó entre Nueva York y París.
Montevideo será la sede latinoamericana del evento de streaming. El Centro Municipal de Exposiciones Subte, ubicado en la céntrica plaza Fabini, recibirá las señales a las ocho de la noche, hora uruguaya.
Lo más novedoso de este homenaje es que también podrá verse en Second Life (www.sencondlife.com), mundo virtual 3D en que miles de personas conviven desde sus computadoras. No solo se puede trabajar en la “segunda vida”, sino también consumir arte. El museo “Ars Virtua”, fundado en 2005, mostrará por un mes lo que han denominado “Arte y cultura pop en una mezcla moderna para la supercarretera electrónica”.
Vía La República, de Uruguay.
Les dejo otros links:
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He recibido esta mañana un Flickr Correo muy simpático sobre la lúcuma. Me dice Alejandro que ha tomado una de mis fotografías de lúcuma (la que me dio Tamara el año pasado) y la ha puesto en un blog sobre cocina peruana.
Dijo que pensó que me gustaría y tuvo razón. Aunque nunca he comido ni cocinado lúcuma en Perú, la cita estuvo bien y pude ver muchas formas de comerse la fruta aquella. Véanla por aquí.
Siempre es lindo cuando usan tu trabajo, dan crédito y te avisan, jajajaja. Siempre agradecida por eso, siempre molesta cuando no sucede.
Gracias a eso supe que el 2008 es el Año Internacional de la Papa. ¿Qué tal?
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Por las mañanas en El Mercury revisamos la prensa. Yo me entretengo en muchas noticias que no irán jamás en la sección, porque no tienen que ver con la Actividad Cultural. Como no puedo usarlas para mi labor periodística, pero quisiera compartirlas con más lectores, las pondré aquí, junto con publicidad gratuita para mis amigos que se desempeñan en distintos medios de comunicación.
Yo escribo sobre puras cosas ñoñas, encantadoras, pero que no aplican para este momento de artículos que recomiendo. Espero que les gusten y que lo pasen bien:
Ringo no aguanta que le corten su nuevo tema Liverpool 8 y se va de un programa de TV, CNN.
Peggy Sue saca un libro (insolente) en que asegura que Buddy Holly quería escaparse con ella y dejar a María Elena… ridícula, Times.
El especial sobre el centenario de Simone de Beauvoir, conmovedor, Radar de Página 12.
La galería de dulces geeks, por Tamara Toro, Mouse.
Exposición sobre la Minipimer en España, El País.
Entrevista a José González, por Rodrigo Alarcón, La Música de Emol.
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Originally uploaded by hortensia violencia.
Arreglé el collar que me dio Ariel. Lo vimos hace un par de semanas mientras paseaba por Chile en su camino hasta Colombia. Nos sorprendió con un llamado telefónico mientras estábamos en Pichidangui, cantando y tomando mate en la playa nublada.
Iba en la Rolling Stone en la mañana y le hice unos nuditos para que no se le cayeran las cuentas. Las cuentas que en realidad son semillas. El collar lo trajo de Cuba, en un viaje previo a encontrarnos en Buenos Aires el verano pasado. Durante todo un año Ariel nos invitó a su casa para un asado. Le llevamos desde Chile un vino tinto de regalo y cuando tocamos el timbre de su departamento en San Telmo nos anuncia que se le rompió la parrilla. Nos insistió en que lo fuéramos a ver todo un año y cuando al fin llegamos nos da carne al horno.
Así y todo, Ariel nos introdujo al gusto por el fernet. En esa misma invitación compartimos una botella de Branca y quedamos encantados. Luego lo degustaríamos brevemente en Laguna Verde y compraríamos una botella en el “supermercado” de Pichidangui en las vacaciones previas a la práctica.
Ariel nos llevó a conocer museos bonaerenses, pero solo logramos entrar a uno, el MALBA. Había obras de Pedro Figari, el uruguayo que yo había visto en un museo en Montevideo y que es tan admirado por la gente del candombe. Figari pintaba la vida de los negros rioplatenses y eso es lo que tanto se le admira, además de su técnica y expresión.
Nos mostró la Guía T para saber cómo llegar al terminal fluvial de Buquebus para poder embarcarnos a Colonia. Nos llevó a un bar estupendo, cerca de nuestro hostal El Aleph en San Telmo, nada fruncido y bien del rock, que es lo que más disfrutamos. Nos hizo reunirnos con él y su amigo Martín, el peronista marxista, en Plaza Dorrego (que es un sitio muy turístico para “la joda”) pero después nos dio unas vueltecitas hasta el otro lugar. Volvimos como a las 5 al hostal, caminando con casi 30° que no habían bajado en toda la noche. Lindo Buenos Aires.
Rodrigo conoció a Ariel en sus vacaciones junto a Alfredo en Mendoza (2006). Yo lo conocí el 19 de marzo de ese mismo año porque el argentino después se vino para acá y nos juntamos en la casa de R. nos tomó unas fotos que después mandó y salieron enanas. Éramos como un emoticón de nosotros mismos. Un emoticón que solo la Javi habría usado. (más…)
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Esto lo escribí anoche y lo terminé hoy. Me ronda el verso de Everything must go de los mentados arriba, que dice: “I need to pay my heart’s outstanding bills“.
El otro día fue el centenario de la Simone de Beauvoir y yo escribí algo para poner aquí, pero se me quedó en el otro computador. Mañana se cumplen 110 años de la muerte de Lewis Carroll y no he escrito nada, porque sé que me faltarían las palabronas y sería poco poco creativa.
Hay unos niños molestando. Porque no me molestan siempre los niños, pero quería venir a mi casa, estar tranquila, ver una película y después escribir. Ya no logré ver en paz la película… ahora intento escribir.
Me han pasado un par de cositas. Iba a tomar la micro desde la casa de R. y no sabía si buscar un lugar para sentarme o caminar más de lo debido. Eso no lo sabía, pero contaba con varias otras certezas. Por ejemplo, el abrazo que quería ofrecerle y que ya no podía, porque se me acabó la plata del celular y en eso estaba, yéndome, así que ni modo de devolverme.
Una vez que me iba yendo de la casa de R. me fui corriendo sin saber cómo podía ir tan rápido para así mejor no pensar. No sé por qué supe que algo por ahí había. Fue cuando él se enfermó porque en el Semda no le dieron antibióticos y casi se me muere el pobre. No me había dicho todo lo que le preocupaba y yo lo sabía. Estuve con él después de clases y yo también me sentía mal. Me fui con mucho temor y corriendo muy fuerte. Esperé mucho rato la 315, pero con el pique que me pegué no alcancé a tener frío. Muchas cavilaciones sí, estaba preocupada… luego sabría que mi intuición no había estado equivocada. Después todo se solucionó.
Hoy iba con calma. Me quedé tranquila después de todo. Pero lo que no sabía era si caminar o sentarme un poco a averiguar cosas. Pensaba en eso, en que cuando llegara al paradero quizás me sentaba o seguía caminando hasta el Unimarc, solo por andar, no por querer ir a comprar algo ahí. Bueno, pensaba en eso cuando R. me tocó la bocina del auto, pero yo no me daba cuenta de que era a mí. Y me trajo.
Sin querer, lo juro, escuché una de las canciones más significativas que poseo. Me puse a ver esta película mala llamada Wedding Crashers y cuando terminó los créditos estaban amenizados con ella. Aside, de The Weakerthans. La escuché un poco y pensé: “Qué burro ponerme a cantar uno de mis temas favoritos con unos créditos provenientes de some lame movie si puedo estar en mi pieza haciéndolo y al fin pensar en lo que pretendía y escribir”.
Jajajaja, pero los niños andan molestando todavía. Aunque escucho Aside y pienso en que debe ser una señal que justo me la encontrara hoy (mi amiga Karlita me enseñó a jugar a eso de creer en las señales y yo he sido muy buena aprendiza). Desde el comienzo de mi relación con Rodrigo pensé que tenía algo en común con la canción. No rememoraré nada de eso pero siempre tuve algo para él: my imperfect offering.
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Decidimos surgir en nuestro último cónclave, realizado entre el 26 y el 30 de diciembre de 2007 en Pichidangui, IV Región. Practicamos las canciones en la cabaña y en la playa misma y yo estimo que nos agradamos mucho más con ellas.
Luego me enteré de que personas llegan a este blog buscándonos. Eso es un curioso y hasta chistoso incentivo.
Quizás a nosotros nos importe más, pero ya tenemos muchas ganas de registrar algo y claro, que lo puedan escuchar. Fijo que si uno dice alguna fecha tentativa después no pasa nada, pero al menos ya conocen la buena intención que tenemos. Despacito por las piedras, somos tímidos, pero ya hemos ido agarrando más confianza, con las canciones y entre nosotros para la música.
Tenemos que organizarnos y ta. Tenemos tareas pendientes, jajajaja. Pero tenemos muchas muchas ganas de surgir.






