Hortensia


Zona Paga
Viernes, Marzo 28, 2008, 4:49 pm
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Me faltaba una experiencia en el Transantiago. Trasbordos, largas esperas, escuchar a la eterna vieja reclamando al chofer pero sin decirle al chofer o reclamándole al escolar pero sin decirle al escolar. Una vez en la 505 el conductor me culpó de no pasar la tarjeta y yo me ofendí. El miércoles se me pasaron OCHO 503, OCHO y aún no lo termino de creer. Para qué decir las esperas de la B04, que con el comienzo del año escolar pretendo cambiar por B01 y el asquito que me dan los nuevos ventiladores escupidores del metro. Lo que nunca había vivido es la Zona Paga. El Mercurio me dio esa posibilidad.

Desde el 2 de enero voy cada mañana de lunes a viernes a la Zona Paga de Américo Vespucio con Independencia. Ahí sin falta espero la 305, la 305c o la 309, la que llegue primero, a la que me pueda subir.

La primera semana escuché que uno de los jóvenes monitores del lugar conversaba con una señora en la parada. Pasaban las 308, que al igual que las otras vienen desde Quilicura, pero que sigue otro recorrido pues dobla hacia el centro por Independencia y nadie la toma nunca, y él le contaba un poco a la dama de su vida. Estudiaba sonido y era evangélico, le gustaba la música, específicamente el aggrometal y tenía una banda de aggrometal cristiana. Después siempre lo identifiqué por eso.

Más o menos han trabajado en estos meses las mismas personas en la Zona Paga. Ese niño del aggro se quedó siempre para asistir en la puerta delantera de la micro. En la trasera estaba un amigo suyo que después pinchó con una niña que estaba en el validador. En febrero llegó otra niña que de a poco empezó a arrimarse al chico del aggro y ahora puedo decir que hay una flor.

En las Zonas Pagas hay dos tipos de funcionarios: con ropa amarilla y con ropa negra. Los de ropa negra son como supervisores de los otros pero en mi ZP huevean de igual a igual. Uno es una mujer de alrededor de treinta, bajita, morena y pelo crespo. El otro es uno bien ídolo que llegó no hace mucho y se quiso hacer el lindo conmigo. (más…)



Bob Dylan en Arena Santiago (II)
Miércoles, Marzo 26, 2008, 4:39 pm
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“Roberto”No hicimos cuenta regresiva como los fans de Harry Potter el día del lanzamiento del último número. Los cinco minutos pasaron y las luces se apagaron. Se me apretó el estómago y la gente empezó a gritar. Fanfarrias. Exóticas fanfarrias. Una voz en off tipo Las Vegas presenta a “el máximo” exponente del rock and roll. ¡MISTER BOB DYLAN! Y entró caminando como si nada con la guitarra colgando del cuello. Rodrigo se apresuró a grabar y no lo miró cuando llegó… yo le dije: “¡Rorro, míralo!” Es que yo quería tener más ojos para verlo y más memoria para acordarme de eso por mucho mucho tiempo.

Entonces me quedé sin poder cantar ni nada. Me quedé agarrada a la baranda de la platea alta mirando a Bob. Me puse a pensar mil cosas mientras escuchaba y observaba. En todo el espectáculo no me importó que cambiara versiones ni que ya no cantara. A ratos pensaba: Hemos venido a ver a un declamador. Daba lo mismo, siempre supimos que iríamos a ver a un declamador. Más bien, fuimos a ver a nuestro declamador favorito.

Lo que pensé en varios momentos fue en el precio de la entrada. No estuve segura si estuvo justo el precio que pagamos o no. Que quizás debimos haber comprado una entrada carísima o una más barata, pues para el caso igual mezclaron a la gente en la platea alta con la de galería (a fin de cuentas nos cagaron igual, aunque pasó piola).

Me imaginé cosas rebuscadas como: “Qué fortuna. Él vio en vivo a Buddy Holly en su última gira… ha sobrevivido para que yo pudiera verlo a él”. Eso lo encontré mágico, una especie de ciclo, como de cambio de aire y de ambiente. Algo así como esos seis grados de separación entre una persona y otra. Ambos estuvimos en la misma posición… algo muy místico.

A partir de esa primera relación llegan muchas más. Que los Beatles, que el Johnny Cash, que la Joan Baez… puras leseras más que conocidas. Puras leseras que dimensioné con Dylan ahí en el escenario. Uno más de todos esos nombres estaba ahí en el escenario, tocando para uno y solo habíamos pagado 27 mil pesos para eso. Claro, tocando para nosotros y 9 mil más, pero nunca antes había tocado para nosotros (aunque le importe poco).

Quizás por eso algunos se molestaron con el cambio de las versiones. A fin de cuentas uno paga por un servicio: ¿por el tipo y sus canciones? No se podía pedir devolución por el estado de su voz, por su distancia con la audiencia. Tampoco creo que se pueda pedir devolución si no reconocieron la que fue por años la canción favorita. Creo que el servicio era: el significado del tipo. Nuestro declamador favorito con nuestras canciones favoritas, interpretadas por él.

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Plegaria de un hombre arrepentido (podcast)
Martes, Marzo 25, 2008, 10:52 pm
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Hola, hoy quiero hacer un alto en el tono de mi blog para destacar un tema musical que me intriga hace una buena cantidad de meses (demasiados).

De de los mil éxitos que el reggaeton nos ha entregado en los últimos años, ninguno me ha quedado más grabado que “Perdóname (si alguna vez)”, de La Factoría feat Eddy Lover. Debe ser porque las partes masculinas son interpretadas en falsete y dicen precisamente “Si alguna vez/ sentiste algo lindo por mí/ perdóname/ perdóname”. Escuchándola siempre a la pasada solo podía entender que el hablante lírico estaba lleno de arrepentimiento y rogaba, suplicaba con su voz casi pendiente de un hilo, por el tan ansiado perdón.

Regresaba de El Mercurio esta tarde en la 503 cuando me aburrí de escuchar cómo masticaban chicle con la boca abierta y hacían globitos los dos pasajeros de mis costados. Agarré Iriver y recordé que aún no le saco el concierto de Bob Dylan así que puse la radio. Por cierto, me fui a Oasis, pero cantaban en italiano así que retrocedí un poco. Llegué a Corazón FM 101.3 y me iluminé: “Quiero escuchar esa canción que dice perdóname, perdóname”. Como en dicha estación suelen repetir sus mayores éxitos me dispuse a esperar a que la programaran y tuve esperanzas de que sería durante el trayecto a mi casa.

Promocionaban un Cd editado por la radio con los mejores temas del reggaeton, que por supuesto incluía el que yo andaba buscando. Al rato comenzó “El Carnaval de la Corazón”, con Dj Pinky, que le mandó un saludo a Leo Caprile por haberle dado consejos de locuteo y comenzó la música. “Nos vamos con todo en el día de hoy, con La Factoría”, anunció veloz. A mí el nombre del grupo no me dijo nada, pero sí los primeros sones. ERA LA CANCIÓN (y yo tenía demasiada suerte).

La historia resultó ser tan conocida como conmovedora…

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I lost gravity
Domingo, Marzo 23, 2008, 11:13 pm
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.

.

.

my room

in

Last night

 

last night

gravity

I lost

 

do.

to

what

didn’t know

I

 

·unhopefully·

sincerely

and

 

was floating

I suddenly

 

I suddenly

walls

 

dreamy dreamy

orange

and

light blue

between my

 

(love

in

not)

 

asleep

to fall

Waiting

.

.

.

when I was just

last night

just

That happened

those Baudelaire’s thoughts.

he gave me

in that black book

while I was reading

I lost gravity



2 ♥
Miércoles, Marzo 19, 2008, 11:43 am
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Tú me pediste que tomara esa carta como una propuesta de pololeo, aunque no te gustara la palabra. Yo leí todo (incluso aquello), y te dije que sí. A mí tampoco me gustaba la palabra y todavía no me gusta, pero estoy feliz de pololear contigo.

Nos hemos dado dos años, muchos días, muchos besos y muchas cosas, jajajaja.

Mira tú, que yo te amo ♥. ¡Te re amo!



La música ante todo…
Martes, Marzo 18, 2008, 6:07 pm
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(Lo dijo Paul Verlaine pero aplica la idea).

Matorral en Centro Cultural de EspañaLa semana pasada tuvimos mucha música. El martes fuimos a Bob Dylan y el sábado nos pasamos del primer programa de la Sinfónica de Chile al concierto de Jane Birkin en el Teatro Oriente. Volando nos fuimos a buscar un paradero de micro y apenas le dimos un par de aplausos a la orquesta. Mientras bajábamos corriendo las escaleras del teatro le decía a Rodrigo: “Qué lástima no poder quedarnos más”.

Un rato antes le recordé que con el comienzo de la temporada habían pasado dos años desde que empezamos a ir juntos al teatro de la universidad. La primera vez fue para la semana mechona del 2006. Parece que era un concierto gratis, a mediados de semana (sí, fue el jueves 16 de marzo y gratis). Rodrigo me preguntó así medio tímido como es, si yo iría. Acepté más que encantada. Él pasó temprano al teatro a buscar las entradas. Era casi una señal para mí. Mientras él pensaba que me podría aburrir el panorama yo estaba de lo más contenta. En el colegio íbamos porque el profesor Fernando nos daba entradas (de platea baja, que ahora vamos al balcón). Era fortuna encontrar un muchacho con quien ir.

Fue la primera vez de miles (no sé si miles, pero muchas). Nos hicimos compañeros de espectáculos musicales de todo tipo. Con el tiempo solo nos preguntábamos si iríamos al teatro los sábado. Ahí se instauró el misterio de por qué a Rodrigo le venden dos entradas con una pura Tuch y a mí me dicen que necesito los documentos de ambas personas, aunque insista en que “viene en camino mi compañero”. Creo que es porque él es rubio.

Ha sido entretenido. Mientras Rodrigo preparaba las biografías para Música Popular el año pasado tuvimos que ir a Bellavista a ver a La Gorda. Lo malo es que llegamos muy temprano, nos fuimos al Venezia por papitas y schop y cuando regresamos ya solo quedaban unas cuantas canciones. El público estaba bien entusiasta por el efecto del alcohol y nos pareció medio raro, porque los precios no acompañaban. No a nosotros al menos.

Mientras estaba el Mundial de Fútbol en el 2006 decidimos salir al debut de Felipe Cadenasso, en Bellavista también. Nos dio lata que en Bombero Núñez siempre quieran cobrar tanto en los estacionamientos así que nos fuimos a poner en la otra callecita que tiene un nombre raro. Estaba lloviendo y llegaron los Monitos, que en ese tiempo solo eran Vladimir y Natalia. A la salida el Monito propuso a Rodrigo que los fuera a dejar a la casa de la Nat, pero él se negó porque íbamos hacia el otro lado de la ciudad y no nos salía muy a cuenta. Vladimir se molestó y al día siguiente le decía al Rorro en la universidad mientras veíamos un partido mundialero en el casino del ICEI: “Ándate a manejar, ándate a tu auto”. Picota.

También partimos juntos al regreso de Los Tres, más o menos por esa misma época. Llegamos temprano al Arena Santiago para encontrar una ubicación buena en platea baja. Compré un paquete de galletas Donuts, que fue increíble, porque no salieron a precio de robo, como es usual en los conciertos masivos. Obviamente lo pasamos estupendo. Yo los había visto en vivo solamente en ese gran espectáculo de los 30 años del Inti Illimani en la Quinta Vergara, donde además estuvo el Silvio Rodríguez y la Mercedes Sosa. Dos recitales que marco con estrellas, así como se hace en la web 2.0 con los elementos favoritos. (más…)



Bob Dylan en Arena Santiago (I)
Jueves, Marzo 13, 2008, 1:35 pm
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I. La espera

La visita de Dylan fue inesperada. Casi todos los años dicen que viene The Cure tal o cual mes. Todavía no aparecen. Así, uno no podía esperar con ver a Bob Dylan en vivo, ni siquiera imaginar. De repente dijeron que venía en marzo. Incredulidad. Después que era el 11 de marzo. Esperanza. Luego anunciaron que las entradas se ponían a la venta el 20 de enero. Temor de las productoras. El 24 de enero ya teníamos las nuestras para la Tribuna Campeones de San Carlos de Apoquindo. Espera.

En la espera cambiaron el concierto al Arena Santiago, que aunque nos pareció un buen lugar, salimos un poco para atrás, porque lo que era Tribuna Campeones se convirtió en Platea Alta y quedamos algo arriba, jajajaja. Todo lo podíamos aguantar… era Bobby.

La Cote, la Mari, el Felipe, el Rorro y yo compramos las entradas juntos. Una cosa familiar, ja. Le dije a mi madre cuando se empezó a hablar de la venida y lo desestimó. Cuando estaba todo listo para The Who el año pasado ella tenía ganas de ir, pero al final la presentación que iba a ser el 21 de marzo se suspendió y no pasó na. Ahora dijo que no de inmediato, argumentando que esos espectáculos ya eran para jóvenes (claro que no). El lunes estábamos en la casa de mi tía y se entusiasmó al pensar en los temas, en lo que se iba a perder… ella tuvo más tiempo que nosotros para pensar en eso y nosotros nos decidimos más rápido.

El lunes después del diario empecé a acumular ansiedad. Rodrigo me proponía ir al hotel a verlo, medio en broma, medio en serio. No fuimos. Yo le decía que nos concentráramos para cruzarnos con él en la calle. No sucedió. Lo imaginamos tocando la armónica con los viejos del fox-trot de Providencia. Pensábamos en lo hueones que seríamos si lo veíamos y le decíamos: “You are a legend”. Luego ideamos frases para decirle, ninguna muy buena… concluí que lo más probable era que lo miráramos boquiabiertos y completamente mudos.

(Después supimos que lo del hotel no habría sido tan desafortunado porque salió el lunes como a las ocho a pasear por los alrededores).

Ayer en la tarde volamos (con Rodrigo) del diario en el bus Kelly de las 18.15 (no es el mismo de la entrada sobre el sistema de transportes de El Mercurio, que era el de las 18.45). Yo había pedido permiso para poder irme más temprano y hasta me hicieron bromas con dejarme haciendo turno. La cosa es que pasé por unos sándwichs a la cafetería del diario y partimos. Kelly se iba yendo, pero se detuvo para que subiéramos. Nos bajamos en Cal y Canto y agarramos un metro lleno, aunque era esperable. Esperamos a Felipe en la estación del Parque O’Higgins y fuimos a comprar galletas y bebidas para la espera.

Llegamos a la entrada del Arena Santiago y hay un funcionario de seguridad con una chaqueta amarillo fosforescente y un megáfono diciendo: “Jóvenes, no se puede ingresar ningún envase”. Chao con las bebidas en lata y la botella de medio litro que se compró mi hermano. Felipe se la tomó en tiempo récord, después él y Rodrigo tuvieron que ayudarme con mi lata, que por el apuro ya me estaba doliendo la guata. Entramos y a R. el guardia que le cortó la entrada le hizo la broma: “Te equivocaste”. Ante el rostro de interrogación de Alarcón, continuó: “Te regalaron la entrada tus papas, porque el Bob Dylan no es de tu época”. Unas risitas de mi compañero y pasó. Cruzamos un portal negro que a la salida formaría un gran taco y apareció una mujer que nos apuntó con una cámara: “Una foto por favor”. Noooo. El Rorro bajó la cabeza y la mujer entendió que no queríamos vida social. (más…)



Too much
Lunes, Marzo 10, 2008, 11:56 pm
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Bobby

Maybe I’ll see you tomorrow, Bobby.

I guess I will, I really hope I will.

And while I’m willing

willing to see you, there goes he

willing the same, the same as me.

(It might be too much…)