Archivado en: Música, Prosa, Textos | Etiquetas: alegría, canciones, canto, country, escritura, honestidad, la vida, La vida real, Música, oficio, yo

Quiero dejar de cantar y ponerme a escribir de una buena vez.
Llevo haciendo lo mismo por más de un mes y no logro pegar bien mis palabras.
De milagro recuperé mi voz y me puse a cantar como hace mucho no podía, pero no pude agarrar bien el lápiz, perdí la resolución para ello.
Porque ya no me atrevo a decir tal o cual cosa.
Melodeo, ya no escribo.
Leo por aquí y por allá unos trozos de Maldoror y recuerdo otros de Altazor, sobre piojos y vírgenes mágicas.
Y el típico: “Siempre digo adiós y me quedo”.
Yo cuando digo adiós me voy. Lo estoy repitiendo, ya lo debo haber escrito antes.
Porque hace un tiempo le había dejado toda la carga a dios y me despreocupé de mis ocupaciones. Dejé todo en sus manos y me llegó de vuelta toda la responsabilidad.
Me quité los anteojos para no tener que mirar todo eso.
Entretanto le cantaba we’re not playing a game anymore, you don’t have to be so defensive.
Porque yo duermo tranquila hace un tiempo, cuando le perdí el miedo a mirar a través de mi ventana sucia por las gotas de la lluvia y el polvo que trajo el viento después.
Cada cual con su infierno, yo cargo el mío después de que dios me lo trajera de regreso, metido en un sobre grande con mis iniciales en letras negras gruesas. Lo cargo con simpatía, que es lo que nunca antes tuve en mi vida.
Dejé algunas cosas atrás esa tarde en que representé el musical donde me reconocí. Entre ellas, mi gravedad.
Hoy me vi, por suerte que no frente a un espejo, después de haberle perdido el miedo a lo que planeé durante tantos años.
No, no es mi hijo en un estudio en París, son las cosas más honestas.
La verdad, es que cuando me puse honesta le perdí el miedo a todas las cosas.
A ir sentada llorando en la escalera que lleva al segundo nivel de las micros mientras entiendo el sentido cifrado de una canción de una década (y un año) atrás. Once años para decirlo más sencillo. Es que me volví honesta, pero sigo igual de intrincada para explicarme.
Honestamente, le perdí el miedo a varias cosas. Yo que pensaba que no tenía miedo. Por ejemplo, a que no me regalen más flores y que las únicas que me queden sean las de mi velorio. A que no quiera acurrucarlo más. A nunca aprender a bailar el vals porque nunca tendré necesidad de hacerlo. A que mi existencia sea lo que pensé a los dieciséis: escribir.
Cuando me quedé sin palabras por falta de atrevimiento la cosa se puso dura para mí. Me puse country, así tal cual, sin más. Tocando banjo en uno de esos pueblos perdidos que no sé cuánto disfrutaría. Con olor a Payaya, con color a paja. Everything that you made by hand, everything that you know by heart… and I will try to connect all the pieces you left, I will carry it on…
Es que esa canción me gusta por el banjo y así me hacía falta todo este oficio. Tanto como para ponerme country.
El country de cabalgata lenta al atardecer montado en un alazán es profundamente triste. Es por el banjo que no dan ganas de apearse de esa pena. (Obviamente el atardecer country tiene el mismo color a paja que los pueblos perdidos donde anduve tocando, para que lo pinten mejor).
Y así pues. Que no podía escribir porque me faltaba atrevimiento. Cuando le perdí el miedo a varios aspectos de la vida le agarré susto a lo que me enfrentaba más suelta de cuerpo (y de manos) que a nada. Porque el otro día escribí en mi cuaderno que qué otra cosa más quería hacer.
De paso me puse envidiosa por leer una Tirada de Dados de Mallarmé. Y admiradora.
Hasta que hoy con honestidad admire al Lautreamont y me atreví. Si él se atrevió a cavar una fosa de piojos con sus palabras insolentes cómo no iba a yo a hacer algo mucho más inocuo.
Aquí estoy, honesta.
Reconociéndome tras un mes sin palabras, toda voz, nada dedos.
Honestamente, le perdí el miedo a la escritura y vuelvo con renovado atrevimiento.
No Comments Yet por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




