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Voy a tomarme un té de esos de fruto de la pasión (mburucuyá) y damasco.
Anoche tuve un sueño revelador, largo, placentero y pesado sobre todo lo que quiero y todo lo que temo. Un metro varado en la avenida, un estacionamiento al que no lograba llegar. Rodrigo y su sonrisa, por un lado. Mis ambiciones personales y mis ganas de saberlo todo, por el otro.
Tengo que corregir una canción que él ha escrito. Es un poco triste y yo le preguntaba si estaba triste al escribirla. Es que yo de tanto ejercitarme (o haber estado triste antes) ya no necesito sentirlo para escribir “y yo tenía ganas de morirme a causa de un amor negro” y sentirlo cuando lo cante. Por eso quería saber si eso le pasaba a él. Siempre le digo que escriba más, que escriba mucho, luego las cosas le saldrán mucho más fácil, a veces sin pensarlo tanto incluso. Así, cuando lea sus palabras anotadas no le parecerán que son poco.
Y también le he dicho que “a los versos hay que putearlos para que agarren carácter”. No es broma, yo lo hago a menudo y así es como se van animando. Los versos no nacen atreviéndose, tienen que ir creciendo. Para eso, un par de puteaditas no están de más de vez en cuando si están frías las líneas. Y sobre todo, que el escritor no tema decirles versos, pues eso no tiene nada nada de sublime. Los años nos han llevado, a mis versos y a mí, a una buena convivencia (todavía a veces los puteo, todavía a veces ellos se burlan de mí, pero es sano).
Me acordaba de Alfonsina Storni y su poema tan bello que dice “Hace ya tiempo que yo estaba sola / con mis versos, mi orgullo; en suma, nada”. Y de lo bien que hacen algunas personas alrededor para darle más sentido a lo que uno hace. En este caso mis versos, que se ven embellecidos por la presencia de Rodrigo. Que hace bien tener algo más que la escritura, tener un poco de vida fuera de los libros, que fue algo que siempre me costó tanto. Entonces si me quedo así tal como estoy y sumo unos meses tengo que ser bien sensible y bien inteligente para tomar decisiones. Yo por ahora me animo a hacer cualquier cosa, y digo lo que digo hace ya un tiempo: a ver qué pasa.
Cuando fuimos al concierto de Jorge Drexler (para consumar el enamoramiento entre R. y yo), él me llevó un libro de regalo, que descubrió desde su bufanda. Era una antología de la misma Storni (tapa dura y con la clásica figura de una mujer proveniente desde la pintura universal… pero me gusta eso, eh). Muy contenta, me puse a leerlo, aunque ya conocía casi todos los poemas.
Lo malo fue que uno de esos días en que uno piensa en las mujeres locas me di cuenta de que le faltaba “Carta lírica a otra mujer” y pensé en todo lo valioso que es para nosotras una obra así. Pues todas hemos debido imaginar a la otra mujer ya ni sabemos cómo… divina. Por algún motivo extraño uno se echa pa abajo y no se da el crédito suficiente when it comes to think of her… y aunque no me pasa ahora, tengo bien presentes las existencias anteriores de I., J., N., B. y D. Y por cada una de ellas alguna vez imaginé que me ponían en mala situación, aunque finalmente ninguna resultó ser “débil como los brotes iniciales, pequeña, dulce…”. Bueno… pequeñas en algunos casos sí, en otros ni siquiera, jajajajaja. Y si alguna vez alguna de ellas tuvo eso conmigo, mis disculpas, pues no ha sido mi intención. Vamos adelante nomás, muchachas
Y aunque sea triste para todas en alguna parte de su vida, es un poema muy lindo, muy de adentro. Como cuando le digo a Rodrigo que una tiene la capacidad de escribir “desde el útero”, pues no hay nada más íntimo que eso y los hombres no lo pueden lograr. No sé si será algo relacionado con las cosas que nos vienen y nos van adentro, pero podemos extraernos cosas y escribirlas (tras unas buenas puteadas y lagrimones también quizás), cosas que no tan bien nos podemos explicar, pero que quizás las demás mujeres, aunque sean esa “otra” de la carta lírica, sí podrían comprender. Y a todas también nos ha tocado estar en uno y otro lado de la historia, con más o menos gusto por uno y otro papel.
Les dejo a las que pasen por aquí ese poema que falta entre los libros que tengo, pero que siempre tengo presente. Es que cuando una ya se ha posicionado, te ayuda a no decaer, jajajajaja. Una no quiere volver a sentir esos versos, solo volverlos a leer.
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Regresar al pololeo telefónico me ha dado una vitalidad refrescante a la hora de ir a dormir y al día siguiente al despertar.
Un emoticón dice mucho menos que un tono de voz.
Te amo, buenas noches, te llamo.
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Por ti yo haría muchas cosas (que aún no he hecho).
Una de ellas, es escribirte una canción diferente.
Una canción cuya rima sea lo que nunca he rimado, verbos terminados en ar.
Como amar, contar, zapatear, cantar, fabricar, rimar, caminar, pasear, andar.
Conoces varios, pero era un ejemplo de lo que sería capaz de hacer por ti.
Estoy trabajando en eso, es algo que te quiero pronto mostrar.
¿La quieres consonante o asonante? ¿Qué tipo de versos prefieres escuchar?
*(Terminé de hacerla, y el resultado deja mucho que desear… mucho mucho) Me gustas más porque siempre entiendes.
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La noche del martes tuvimos otra primera vez (?) con Rodrigo. Una amiga de mi tía Elita nos regaló entradas para el concierto de Joss Stone y con ellas unos brazaletes verde fosforescente.
R. le preguntó a uno de los guardias para qué eran y le dijo que para ir al VIP después del show. La muchacha cantaba del uno (no como uno, ajajajaja) y de ahí nos fuimos a situar a la entrada de un ascensor que nos llevó al subterráneo del Arena Santiago.
Entonces vivimos una experiencia de lo más rasca en el sector para las personas más importantes de la noche, o sea, nosotros, hartos cuicos y los ejecutivos de Movistar. En realidad, era pura gente jurándose y nosotros preferimos solo aprovechar la gratuidad de la escasa comida y del abundante alcohol.
(El desarrollo de la anécdota en otra ocasión. Ahora a la camita me voy. Mil disculpas).
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Euro 2008 en Cooperativa.cl
Desde que estaba en la práctica en El Mercurio que no hablaba ni destacaba algún trabajo periodístico. No es que haya estado sin hacer nada, todo lo contrario. Terminé en el diario el 31 de marzo y el 1 de abril me vine a Cooperativa.cl a trabajar en especiales y contenidos multimedia. Poco después de un mes pasé a llamarme “Productora de Contenidos Multimedia” y lo cierto es que ha habido harto que hacer por estos lados. Yo bien contenta en todo caso, quería meterme a los medios digitales (mientras estaba en el diario me di cuenta y cuando me llamaron para trabajar en Internacional no me descorazoné… si hubiera sido de Emol quizás habría sentido distinto) y lo conseguí en una oportunidad además muy buena. El reporteo no era mucho para mí, sin duda me siento más cómoda inventando sitios y tiene harto más que ver con mis habilidades e intereses (el periodismo cultural también, pero no era muy fácil de desarrollar en el diario. Aquí puedo seguir escribiendo sobre libros y obras musicales y con toda libertad, ja).
Hecha la introducción/puesta al día correspondiente, les dejaré un trabajo que me tuvo bien ocupada por varias semanas y que el miércoles pasado pasó a estar “arriba”. Suertuda de que me guste el fútbol, tuve que encargarme del sitio especial para la Euro 2008. Esto significó estructurar y seleccionar los contenidos. Claro, yo no lo hice sola, Francisco A., uno de los muchachos de Deportes estuvo en la parte informativa, Alain en diseño, Francisco S. (mi “jefe”) cuando llegó el arduo momento de la implementación y el heroico José Luis en la programación (tiempo récord para requerimientos nunca antes vistos por estos lados).
La cosa es que salimos con un producto bien bonito que le ha ido bastante bien (estar aquí también me ha servido para entender más de cerca el negocio periodístico, las dinámicas de las publicidades y todo eso, gracias a Giovanni). Cuando fue subido el sitio yo lo puse en Twitter, pero ahora que ya está más llenito y que todo anduvo como queríamos y esperábamos lo dejo por aquí, ¡así que todos a ver el Especial de Eurocopa 2008 en Cooperativa.cl!
*No se preocupen los usuarios de Firefox, porque se ve regio. IE 6 parece que a veces guatea un poco, estuvimos corrigiendo harto eso.
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Siempre es difícil ser mujer, buena o mala. Con todas estoy.
Un poco para el ego la mujer ha hecho sufrir al hombre. A mí no mucho me ha gustado cuando me ha tocado hacerlo, entonces no comprendo cuando algunas lo hacen y lo hacen.
Quizás ellos sientan más por una si una comienza con las tretas, ¿cómo será la cosa? ¿Si una es más virtuosa se toma menos en cuenta lo que una hace? Parece que solo lo malo cuenta.
He sido buena mujer, cariñosa. Tal vez debí ser un poco más caprichosa. Hoy callada como siempre me quedo mientras me dejan.
Es una duda que tuve por siglos. Que estaba siendo demasiado buena. Y la otra mujer, helada, distante y al fin mala, se quedó con toda la atención que mi sonrisa solícita dejar escapaba.
Y no he sido la única que ha pensado en esto. Que siendo ejemplar no se consigue nada. Para qué estar ahí para él todos los días si con una pura noche bastaba para llevárselo de mi lado. ¿Cómo una no se va a ganar el amor permaneciendo? ¿Por qué se lleva siempre el amor la que siempre se larga?
He tenido miedo de actuar mal por actuar bien y perderlo. Que con otra que tanto no lo cuide se marche y que ella tras de otro haga lo mismo y vuelva él tras de mí y yo tornada en malvada no lo acepte. Larga discusión conmigo misma he tenido. Cosas de mujeres, diría él y dirían muchas. De mujeres buenas asustadas de las mujeres malas, que más que hacerlos sufrir a ellos daño a una como una le hacen, que al fin y al cabo se los llevan luego los traen y una es la que termina haciéndose cargo, de todos los cargos de su propia alma oscura.
En lo que una trabaja es lo que otra se disfruta en un respiro. Injusta la vida, dijo una como yo, que andaban sueltas las fieras. Así y todo tan buena soy, pero oh, no he tenido nunca las bellas primaveras, que tienen las mujeres cuando todo lo ignoran.
(Por mi parte lo único que ignoro es la naturaleza de la inclinación que recibo y su fin, no logro ver dónde irá a terminar ni si está bien afianzada. Eso del nudo que dijo otra como yo, eso, eso no lo sé).
Mientras yo me quejo de mi virtud la pobre alma de la pobre mujer mala se resiente. No sabe qué hacer para cambiar y permanecer con él cuando él escapa adolorido. Malas cosas de mujeres. Por días del mes no debiéramos mutar, nos hace mal para la vida y para el alma. Con tanta cosa que nos dicen y que pensamos, ya no sabemos cómo actuar. Es tan difícil lo que nos tocó.
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Para la vida, originalmente cargada por Hortensia V..
Contigo y con nuestras canciones quiero encontrarme cuando llegue a la casa. También con nuestras conversaciones. Contigo en fin, ya sabes.
Por eso te pregunté el lunes qué pensabas, porque yo lo pensaba. Y te amo. Te amo con tantas ganas.
Eres mi persona bacán, mi favorita, en fin, mi persona, ya sabes. Eres tan bueno para la vida que siempre sabes aunque no lo digas, que eso no hace falta, yo también sé.
Te amo.
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El domingo pasado bajé por bittorrent todas las sinfonías de Gustav Mahler.
Este verano conversé con uno de los concertinos de la Orquesta Sinfónica de Chile sobre cómo transmitía Mahler sobre la vida y sobre la muerte, sobre las pasiones que hay en estas dos cosas. Conversamos antes de una entrevista en que le pregunté sobre otras cosas, pero la charla previa me ayudó a entender muchas más cosas.
Luego un clarinetista me pregunta: “¿Y por qué te gusta Mahler?”
Pues me gusta porque me remueve desde adentro con su sonoridad, desde el estómago, que, suena extraño, es desde donde comienzo a sentir.
Remece Gustav.
Tuve la suerte de que a mi novio le gustara tanto como a mí. No sé si el estómago se le conmueve como a mí, jajajajaja, pero le gusta. Alguna vez comentamos la película, aquella película.
En Frutillar me fui a los ensayos de Titán y después hice una treta para no viajar a La Unión y quedarme a escuchar la obra completa en la noche. El concierto fue estremecedor y eché de menos a Rodrigo para habernos mirado a la salida (aunque se cortó la luz justo en medio de las interminables ovaciones) y habernos puesto la cara que nos habría dado la impresión (speechless, no me demoraré en explicar lo inefable).
Sí escuchamos juntos la quinta en marzo, para el comienzo de esta temporada de la querida Sinfónica. Ahí si nos pudimos expresar con los rostros lo speechless.
Porque Mahler en vivo es todo lo vivible que se pueda pensar.
Nada comparado a lo que se siente en un mísero mp3.
Entonces me bajé las sinfonías porque tenía muchas ganas de escuchar el movimiento dos de Titán. Error. Subí el volumen pero seguía sin distinguir los sonidos que estaba añorando.
Vino a mí una plasta de sonidos que solo me dejó echar más de menos la ejecución en vivo.
Siempre que vamos al teatro (debemos agendar una visita urgente, lo extraño) pienso y le comento a Rodrigo: “Quizás cómo eran estas obras cuando las pensaron los tipos. Qué rastro extraño será lo que estamos escuchando”. Pero no hay caso, preferible la interpretación de las anotaciones de un compositor por parte del director que la repetición aplastada de las partituras en un intangible e inmaterial mp3.
La música se convierte en no sé qué que no me gusta ni me convence. Entonces R. me dice: “Es preferible a nada”. Y sí, pero es triste cuando hemos tenido la otra experiencia. Y no nos pasa con el rock, porque nació para los discos y no para los teatros o los salones. El rock en vivo es enriquecedor o como las pelotas, cuando la acústica del lugar o la pericia de los ingenieros son determinantes. La maestría de gentes como Mahler viene porque pasa por los siglos de los siglos, como la música tradicional, je. Ahí está la partitura y aunque esté el mp3 no será modelo a seguir para quienes lo vayan a interpretar sea aquí en Baquedano o en cualquier otro sitio del mundo. Ya sé, pero la música del llamado folklore no tiene partituras, pero es una especie de traspaso parecido y que nada tiene que ver con la música de la industria cultural, son otros modos de traspaso a través de los años.
Más se parece cantar una canción del campo a interpretar una partitura sinfónica que a hacer un cover de banda de rock. Las dos primeras expresiones tenían como su base el “en vivo”. Y así por los siglos de los siglos.
Por eso cuando escucho a Mahler en mp3 me da un heartbreak. Lo que escuché en Frutillar o algunas veces en el Teatro de la Universidad de Chile podrá no haber representado bien la intención del señor allá en el siglo XIX pero es mucho mejor que una masa de sonidos despojados de su entereza a través de los parlantes de mi computador o de mis audífonos. Todos los mp3 aplastan las composiciones pero con esto de la música clásica queda en evidencia.
Mahler en mp3 no me dio nada en el estómago, solo un susto que espero que se me pase luego, aunque lo dudo. Y me dan ganas de poder escucharlo en vivo mucho más seguido… por mientras, como peor es nada, sigo con el reproductor abierto y con los parlantes y su gesto débil, sonando.




