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Privada de la escritura, me he dedicado a la lectura. Como R. estuviera leyendo “El amante de Lady Chatterley”, el domingo pasado lo busqué en mi biblioteca para refrescarlo y que lo pudiéramos comentar mejor (hace unos seis años lo leí).
Lástima lástima que no lo pude encontrar ni aquí ni en las cajas de libros que hay en la otra pieza, sin embargo, me encontré con otra delicia de Lawrence: “Mujeres enamoradas”. A primera ojeada, tiene título de novela de Barbara Wood o algo de la onda, pero no hay caso, no hay por donde. Estamos en otro nivel de entendimiento y si alguien se espera una novela rosa, cerrar el volumen, pues llevo más de la mitad y apenas he leído un par de besos. Hallé sin querer una historia de muchas dimensiones y yo, que soy una mujer enamorada, gracias a la lectura he tenido mucho para pensar.
De lo que puedo decir, con mis recuerdos de Lady C., está toda la cuestión del amor, de la relación entre hombres y mujeres, de su sustancia, de su finalidad. Es decir, los personajes están también pensando en ello, y uno lo piensa también, porque no están conversando con bagatelas.
Y las chicas, dos hermanas, a diferentes ratos se parecen en las cosas que a diferentes ratos pienso yo. Querer un amor, no querer un matrimonio, el conflicto con el rol, las libertades, la sensualidad, las actitudes a tomar, etc. Y los “galanes” son de una sutileza… con respecto al amor nunca había leído a unos que lo meditaran tanto.
Amor total, más que el amor, amor de mujer, amor de hombre, todo eso se mezcla y te arma la madeja en la cabeza, pero no es malo, no te afecta hasta el punto de decir: “Quiero estar sola siempre” o “Si no me pide matrimonio no me ama”. Están bien, están bien en la mesura, están bien en sus deseos, que no es desear meterse a la cama y ta, lo que convierte la historia aún más atractiva.
Hasta el momento no ha habido encuentros sexuales, pero sí una intensidad tal en los personajes que estoy encantada. Yo le habría puesto “Personas enamoradas”, pues los muchachos no lo hacen nada mal. De hecho, ha sido entretenido, pues a veces con A. mismo hemos conversado cosas que han salido entre los diálogos de la novela. Eso va para el comentario post que tendremos, no vale mucho extenderse aquí.
Así que ando contenta, he tenido muchas ideas para escribir y no he podido, pero al menos tengo una buena lectura que espero completar en los días de licencia que me quedan. Y de suerte ya me voy sintiendo mejor, si no, este texto no habría salido.
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Un mensaje, originalmente cargada por Hortensia V..
Casi no puedo escribir, pero te quería decir que aunque te haya dicho “feliz día” el 26, cuando debió ser el 25, lo que en realidad quería desearte era un feliz día, como todos los que quiero que tengas. Eso sería. Y me hiciste más feliz con la confesión de tu propia felicidad que me dijiste el 26, que me la podrías haber dicho el 25 o cualquier otro día como los que quiero que tengas.
Y como casi no puedo escribir, subo foto, como me recomendaste.
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Myspace de Los Inquietos: Fuimos, trabajamos, trajimos. Misteriosos llegamos a Myspace, para cultivar la inquietud. Trabajaremos más, para que nos vaya mejor y nos puedan escuchar mejor también, que de eso se trata. ¡Que lo disfruten!
- Témpera de Manuel García, por Rodrigo Alarcón: El nuevo disco del cantautor shileno, palabreado por A. Fue escrito y publicado originalmente en Emol, pero claro, aparece también en el blog de la cuncuna que se apareja con éste (ooh).
- Álbum de fotografías de Quintay: Como se acumularon tres paseos y muchas imágenes, me resolví a crear un set de Flickr para la caleta de nuestro corazón. Faltan fotos de la última visita, estoy subiéndolas de a poco, para que duren, jajajaja.
- Fotos de Los Santos Dumont: Junté una buena cantidad de fotos hechas en el verano y la semana antepasada en La Batuta. Organizadas por su tag en Flickr… tiene que ver con un tema del Perinv.
- Y un video: Conversamos sobre lo subestimado que suele estar Cat Stevens, lo hicimos porque dije que había oído la letra de Wild World después de haber escuchado el tema toda la vida y me conmoví, tiene su peso. Lo comparto.
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El fin de semana pasado estuvimos en Quintay. No, no fuimos a ver a la ballena (por si cabía la duda). En tres años hemos acumulado tres visitas, una anual. Como una dieta, como un descanso que necesitamos y como algo que nos ha gustado hacer y sobre todo, estar ahí.
De todos modos vimos a la ballena en nuestro paseo a la playa y a unas mil personas que querían verla e impresionarse. Feliz día del niño. Nos demoramos mucho en lograr almorzar en el mismo lugar en que dos veces antes habíamos sido casi, si no los únicos, comensales.
Como que siempre volvemos de allá con más potencia de vida. Descansamos y aprendemos. Entramos en conflicto y salimos mejorados. Esta vez también trabajamos, nos tomamos el tiempo y resultamos en tres canciones que paso a repartir.
Luego ha devenido un gran echarnos de menos. Fueron pocos días de tan buena calidad que la buena onda de don Dago, que nos permitió entregar la cabaña a las 17 y no a las 13 horas, fue un regalo muy muy preciado. Así, da gusto volver.
No dio mucho gusto volver a Santiago, ni a clases ni al trabajo… aún queríamos estar más juntos, aún queremos estar más juntos. Y justo pasó que no nos vimos en varios días (?) (tres, bueno, hay que tratar de entendernos). El trabajo y la lluvia nos separaron, ajajaja.
Entonces uno vuelve a la capital creyendo cosas, creyendo en cosas más bien. En el amor y la justicia, en Rodrigo, y yo, siempre muy bien educada por Simone de Beauvoir, en la incesante cadena de decisiones que a uno lo lleva a estar como está y que luego te llevará a otra cosa. Sirve mirar atrás para evaluar y aprender. Yo mido y pienso que estuvo bien. Lo pienso más cuando me puedo quitar de encima lo sombrío y conversar con él, que lleguemos a un entendimiento.
Porque, ya le dije una vez, vi en una teleserie, que la protagonista le decía al galán que con él se sentía “invencible”. Y es muy parecido eso. Tener la sensación de que todo está ahí para ser superado, pero juntos. Lo siento y creo que él también. Somos compañeros y algo de eso vamos aprendiendo todos los días, todos.
Y el martes, que pasamos un lindo mediodía al sol en los resucitados mini-ceniceros de la universidad, estuvimos dulces. Un rato antes habíamos hecho un buen trato de libros en la venta que hay casi siempre en la subida al edificio de la Facultad de Sociales. Como le comenté, con mi adquisición sumaba un paso más en mi afán de morbosidad por la vida de S. de Beauvoir.
“Cartas al Castor”, es uno de los libros relacionados que me faltaba. Y ahora, en cuestión epistolar, solo me faltarían las “Cartas a Sartre”. El otro, “Cartas a Nelson Algren”, fue el primero y lo leí con avidez.
Ha sido entretenida la lectura. Primero, descubrir que contra toda imaginación, Sartre era un gran mamón. Más que uno mismo, sin exagerar. Y nos hemos entregado a las dulzuras, en que él le decía “pequeña flor” o “mi chiquita hermosa”.
Reímos mucho hasta que encontramos que él quería “apretar su bracito”. La impresión fue mucha. Rodrigo siempre quiere apretar mi bracito, con las mismas palabras. Más risas. Ya éramos un cuarteto de mamones.
Los días en que no lo pude ver pensé harto en el amor, lo que opera en uno y en lo mamones que somos. En lo mucho que nos queremos y que nos necesitamos. Eso último no se me ocurrió a mí, él lo dijo primero en una carta.
Aunque madame Bovary decía que uno con los amantes DEBE escribirse cartas, nosotros lo hacíamos antes más a menudo y no es pecado no hacerlo. No hay forma de actuar, no hay nada qué temer.
Escribí el otro día también en mi Flickr algo relacionado, mientras pensaba en todo esto. En cómo el amor la cambia a una, basándome en otra enseñanza de la Simone. Un apartado El Segundo Sexo se refiere a la mujer enamorada. Y dice que el amor transforma a la mujer y que la sola mirada del amante la trasmuta a algo nuevo, bello, claro está.
Pensaba: “Me ha sucedido, oh”. Un amor, un amante es una bocanada de energías. Todas debemos querer alguien que nos encuentre lindas (perdón si generalizo y alguien no comparte, disculpas). Hace unas semanas he releído Mme. Bovary y en la escena tras su primer encuentro con Rodolfo, Emma se mira al espejo, el cabello algo revuelto, los ojos intensos y dice (porque hay que tomar conciencia de lo que uno anda haciendo): “Tengo un amante”.
Y yo una vez me levanté, me miré al espejo con el cabello algo revuelto, los ojos intensos y dije: “Tengo un amante”. Aún no había leído la novela de Flaubert, aunque en unas semanas lo haría, coincidentemente. Algo, sin duda, había cambiado en mí después de estar con él. Y después de mi auto confesión agregué: “No puedo permitírmelo”. (más…)
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Caleta Quintay, originalmente cargada por Hortensia V..
Podremos ir ahí, ¿se sirve un matecito, amor?
¡Al fin nos vamos! Esperamos traerles unos regalos de allá. Hasta unos días…
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A veces, como adolescentes que éramos, bailábamos con At the drive-in. Y aunque él no era muy bueno para bailar ni para el inglés, lo pasábamos muy bien. Nos reíamos. Le gustaba la parte del puente. A mí me gusta “que no decae” y que es circular, parte hey y termina hey.
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Anoche, durante y tras esa conversación en la cocina, pasó lo siguiente.
Hice crack, después crunch, en el baño hice click y ya al fin en el auto contigo hice “aaaah”.
(My fault que nunca te lo pregunté, pero imaginé que si no habías dicho nada no te hacía conflicto. Gracias por hacérmelo saber ahora y no cuando fuera para el desastre. No te preocupes, que en la parte del click, lo comprendí todo muy bien. Pues, ahora que sé, tú tienes que saber qué es lo más importante para mí en una dimensión de vida. Tenías razón y a mí se me había pasado, siendo que todos los días los pasamos tan bien con tanta conciencia de que lo que hacemos y lo que tenemos se hace día por día. Yo creo que sabes qué es lo que más me gusta. Ya sabes que cuando una está sola, con sus versos y el orgullo, en suma está con nada, jajaja. Te amo. Te amo. Te amo hartas veces y todos los días).






