Archivado en: Fotografía, Textos, Vivencias | Etiquetas: blog, enjoy life enjoy tea, header, hortensia, hortensia violencia, lema de vida, té, tea
Yo no me di cuenta de que el otro día en la clase de Multimedia cambié el header de este blog por el que tenía antes. O sea, de eso me di cuenta; no me fijé en que lo dejé así y eché a un lado el ciclismo por mi añorada Colonia del Sacramento. Ahora mi blog es como mi blog antes, pero new, bah, rarezas que digo.
Igual yo siempre sigo el lema Enjoy Life, Enjoy Tea. Y es un buen deseo que les dejo para hoy y los días venideros, espero que se tomen ricos tés y lo pasen bien en la vida
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Archivado en: Prosa, Textos | Etiquetas: amores, b15, corazón, cuento, Ficción, historias, relato, santiago
Esto es una historia, solo eso. Fic-ción.
Tan angosta es la vereda ahí, ahí donde para B15 y donde me siento a fumar a la hora de almuerzo. Cerca de las dos pega el sol justo en esa esquina, así que ahí me siento, me pongo los lentes de sol y arrugo la frente un poco mientras trago humo. Pasa la B15 y no la tomo, yo nada más espero y me dejo broncear. Ya en esta época el sol no hace mucho por uno, excepto matarte lentamente. Antes en mayo hacía frío, no más, ya no pasan esas cosas, ya no pasa que si uno se echa un par de horas en el pasto se resfría, porque el pasto está seco, seco del calor, seco de oxígeno seco.
Me acordé que yo no fumo, que jamás he fumado, así que me saco el cigarro de la boca con algo más feo que desagrado y lo tiro a la calle. Pasa otra B15 y le cae encima, pero es mentira porque no es probable que la micro pase tan seguido, apenas entre un párrafo y otro, eso no se da. Qué hago con este sabor en la boca, qué hago. Por qué hice ademán de fumar. Por qué dije que pasaba la micro. En eso estoy cuando miro al frente con el ceño fruncido por el sol y veo ese bar chiquito donde una vez pasé una aventura o, viéndolo desde la otra vereda, que es en la que estoy sentado, una desventura.
Sí, sentado. Soy un personaje masculino. O pretendo serlo, siempre cuesta hacerse pasar por otro aunque también esté en polera, jeans y zapatillas, democrática pinta que le debemos a la posmodernidad orwelliana (me doy aires de que leo y sé mucho). Lo que tengo debajo/abajo es distinto, pero soy un personaje masculino, eso acordémoslo ya. Esto porque siempre soy personaje femenino y después dicen: “ah, es ella” (ella, la que escribe). No, ahora no es ella, es un hombre. Un hombre joven, veinteañero. Es lo que al menos pretendo que supongan.
La desventura ahí fue confesar un poco menos y llorar de más. Y a la vuelta de la esquina haberse agarrado a besos en un auto o aquella fue la parte aventurera acaso. Acaso fue más atrevido cuando dije: “Me voy contigo” y me fui. Me acuerdo, me acuerdo que en parte me ilusioné y me sentí como una quinceañera. Me acuerdo que ya en la noche, en la cama, después del sexo y antes de dormir pensé: “fin”. Sí, fin. Que a la mañana siguiente tomé jugo de naranjas porque pensé que era la última oportunidad tenía que ver con “fin”. Fue la última oportunidad y la primera en tanto tiempo en que se lo acepté. A ella.
Claro, la extraño. No extraño que cuando acordáramos vernos el comentario ante lo que haríamos fuera “no sé”. Tampoco extraño que nunca me contara nada y que yo, por ser tan hablador, le contara todo. Para qué le contaba todo y ella siempre tan callada, la boca cerrada, los ojos azules atentos y después los ojos azules, los mismos, al aire o al horizonte. Yo extraño los años en que podíamos quedarnos echados en el pasto húmedo por horas y haciendo nada, cuando en mayo uno se podía resfriar. Y nos resfriábamos, nos dolía la cabeza, el cuerpo, tuvimos fiebre. Pero no importaba. (más…)
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Encaminé a J. hasta Baquedano solo porque sí. Para molestarla, hablarle leseras, llevarla por el buen camino y le repetí cosas que me dijo ella a mí hace unas semanas. Para matar los nervios o para multiplicarlos. Tenía una cita y me decía: qué se hace en una cita. Que no había tenido una en mil años, y yo pensaba; acabo de pasar por esto. Y qué se hace en una cita, lo que venga, supongo. Cuál será el patrón para tener una buena cita, yo ni siquiera sé si mi última experiencia cuente como buena cita o no, porque soy un desastre, tan hermética, del mal.
El otro día el mismo galán que nos llevaba hablando tonteras en Pío Nono dijo algo (que nos enteramos como por secretos) que marcó la pauta, jajajaa. Dijo que ella era “sexy y lo apoyaba intelectualmente”, es decir, el equilibrio. Cuando le conté dijo que lo anotaría. Un seco. Le dije hoy que la idea de vida era salir con chicos de la bacanidad para que toda gesta valiera la pena, toda plancha posible de pasar, toda frase mal dicha (yo de esas he coleccionado en el último tiempo). El problema es cuando son muy de la bacanidad porque una, que suele ser tan compuesta, medida y todo eso, no sabe bien cómo obrar.
De este modo llegue a la otra sabiduría, de que no hay nada que perder con estos muchachos. Como antecedentes solo manejamos que son del bien, de la bacanidad. Me decía: “No lo conozco y saldré con él”. Le dije: “Hey, eso es bueno, da un margen enorme”. Verdad. Ahí me habló de que su amiga S. le dijo que había que tener cuidado con eso. Entonces pensé en algo tan ídolo, que claro, uno dice: “Es lindo, sexy, inteligente, bacán… ¡vamos!” loco, y si es un sicópata. Entonces una es como las locas y lo invita a la casa sin pensar que saca el hacha y te decapita o descuartiza sin más.
Fin del romance, la aventura, el affaire o el polvo. Y capaz que te mate antes de concretar, lo que sería una muerte penosísima. Finalizadas las especulaciones de saiqueos, delitos, crímenes y locuras, seguimos en el tono de ánimo ante la aventura. Hay que cruzar el río, loco.
Sin nada que perder y todo que ganar dejé a J. para subirme al metro. Pensaba que ella me ha molestado harto y que hoy al fin lo reconoció, cuando le tocó invertir los papeles. No tiene nada que decirme a mí y yo ahora quiero saber como le habrá ido en su cita del bien, esperemos que del bien. En la reunión le dibujé unos corazones en su cuaderno y le dije: “¿Por qué estás dibujando corazones?” Mal, ni profundizar en que se interrumpió el trabajo para ver al galán en cuestión y que la jefa diera su opinión (la experiencia me dice que aquel es un mal mal trance). Bien pues, al que le toca el bullying sentimental del amor, regio. Ya tuve harto yo, así que disfruté harto hoy. Así como J. me dijo, yo tampoco soy taan altruista.
*Si agregamos que el panorama de la cita tenía carácter “sorpresa” los nervios son multi multiplicados.
Archivado en: Música, Textos, Vivencias | Etiquetas: buddy holly, hortensia, leit motif, Música, mp3, paciencia, sancy, take your time, tamara, uke, ukelele, ukulele, yo
Buddy Holly es lo más parecido a dios en cuanto a música. O es lo que yo creo y hasta me han molestado por tener grabaciones suyas que supuestamente ni él conoció (una hipérbole burlesca de parte de mis amistades). Podría escribir ochocientas mil cosas sobre él, de biografía, de su música, de lo que hizo, de lo que no, de las polémicas flaites de Peggy Sue. En suma, Buddy Holly vino, vio y venció; y todo siendo un cuatro ojos ñoño como él solo + una guitarra.
Por una parte me ha hecho pensar que no hay que perder el tiempo, no vaya a ser cosa que a uno también se le caiga el avión. Por eso llevo poco más de un mes tratando de hacer sonar con decencia algunos instrumentos y veo que avanzo. Por otra parte, Buddy Holly ha cantado sobre la paciencia y del tiempo que hay que tomarse con calma. Ha ayudado, si no, ya habría renunciado al ukelele (como todas las veces que renuncié antes, pero ya he ido soltando los dedos y eso no iba a pasar de la noche a la mañana aunque yo lo creyera así).
Take your time es uno de mis temas favoritos suyos. Lindo, sencillo, sabio, jajajajaja. Y le ronda el leit motif de la paciencia, de esperar por cosas buenas. Siempre me ha gustado de Holly que no va en mala, que no pierde el optimismo. ¿La chica no lo pesca? Dah, lo pescará. ¿La chica ya no lo quiere? Dah, ya lo va a extrañar. Todo con esa pintita de nerd. Así, cualquiera se motiva. La muestra más grande es su hit That’ll be the day: “You say you’re gonna leave/ you know it’s a lie, cause/ that’ll be the day when I day“.
He estado practicando algo el ukelele y me quedé con Take your time un poco. Para empezar, y así, para empezar he agarrado casi puros temas suyos, como son los que más me gustan… Take your time uno de los que más. Me equivoqué igual en unos pasajes, pero salió bastante bien, bastante mejor que la primera vez que lo mostré (que fue una muestra de carácter privado).
Aquí va, Take your time, en mi voz y en mi lindo ukelele.
Vaticino que la próxima será I’m gonna love you too.
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(No está para blog el formato, pero yo hablo por aquí).
Así van los últimos días. Leo Altazor, al rato pienso en Maldoror, cayendo, cayendo los dos, callando ninguno. El bueno o el malo, los dos sensatos. Lo fome que era Leonor, no le pasaba nada a ella excepto un amor tibio por ¿Francisco? Así se llamaba. Caerse sin alas, con paracaídas, siendo despreciable, siendo adorable. La vida es rara pero buena y Leonor en la novela era la única que no se daba cuenta. Me acabo de poner los lentes y me acuerdo de una composición que hablaba de alguien que se los sacaba para no verle la cara a su interlocutor mientras le gritaba de vuelta de manera muy muy sincera. Porque le habían gritado primero. Entonces piensa la persona que se los debió haber puesto de nuevo para ver la reacción. Entonces sí la frase que me gusta: “Es por mi gracia que nunca aprendiste lo que podía ver”.
Bailo un rato, me siento al siguiente y me acomodan las dos cosas. Fui a una bruja y me dijo doscientas cosas sobre mi pasado, mi presente y mi futuro. Me contó un proceso mío, de mi cabeza, de mi corazón que tuve en el par de años pasados y no se equivocó. Eso me dejó creyente porque no lo había hablado con nadie. De ahí me adivinó nombres de personas, me dijo que una era mi alma gemela número uno y que no la definitiva, que otra era mi amante de vidas pasadas. Me dijo unas cuantas cosas interesantes de esas dos personas que yo no habría podido averiguar pero sí imaginar. Ahí está una cosa que me dijo sobre mí, que no era bruja pero que era muy bruja y que muchas cosas que ella me estaba diciendo yo ya las habría intuido y que ella solo me las estaba confirmando. Porque yo soy bruja sin ser bruja, me da risa el concepto pero más o menos ya lo manejaba.
Alguna vez le dije a alguien: “Es que yo lo veo todo”. Casi como Altazor, con menos maldad que Maldoror, porque tengo corazón todavía.
Lo que me encantó es que me echó en cara mi vejez, pero de una manera positiva. Me sacó la cuenta mirándome y me tiró treinta años más. Me dijo que con esa sabiduría (recogida en las vidas pasadas, ahora ni modo) le podía solucionar todo a todos, menos a mí porque para las cosas que me aconsejaba era “dos combos en los ojos” y a mí me dio una risa terrible, porque le encontré razón. Que ahí sí pensaba y decidía con mi edad. Por eso se tomó la libertad de darme unos consejitos y yo igual los tomé. Si no, ya me veo en quizás qué pie.
Entonces agarré la intención de la Patito y de lo que siempre había leído y casi nunca hecho porque era una doña de la moral estricta siempre haciendo lo mismo, tanto que me llegué a enfermar. Desde que dejé de actuar como una tiesa me distendí completa. Más fome que la Leonor era yo. Más fome. Nunca descorazonada eso sí. Y aunque no lo crean ella me dijo que sí pal lado que creerían que dijo que no y viceversa. Yo le hice caso aunque era lo que me estaba justamente tincando a mí solita. Así que ahora me saco a bailar cuando me da la gana aunque nadie quiera bailar conmigo y si alguien se anima, bienvenido. (más…)
Archivado en: Prosa, Textos, Vivencias | Etiquetas: La vida real, la vida, cuentos, pajaritos, nin, anais nin, pájaros de fuego
Salí del metro Irarrázaval pensando en puros pajaritos. Caminaba hacia Grecia para ir a tomar la micro que me traería hasta el campus. Caminaba y pensaba en pajaritos. De pronto, me encuentro muy de frente con un prestigiado académico del área audiovisual que tan risueño como siempre me saluda: “Hola flaca, ¿cómo estai?” Yo figuro así nomás: “Hola H.
” Y agrega el buen profesor: “En qué ibai pensando, ¿en pajaritos?” A mí me dio mucha risa y después de reírme le contesté: “Exactamente, en pajaritos”.
Archivado en: Prosa, Textos | Etiquetas: alicia, alicia en el país de las maravillas, hora del té, la vida, lewis carroll, merienda, té, una merienda de locos
Es el nombre del capítulo de Alicia en el País de las Maravillas donde toman el té. El Sombrerero Loco ahí se despacha una de mis frases favoritas de la literatura universal luego de que Alicia interviniera de manera casi tan brillante como él. Ahí SIEMPRE era la hora del té.
Mañana tomaré el té a una hora del té que oficialmente no es la hora del té. Yo amo tomar el té a cualquier hora. Para mí también siempre es la hora del té, bastan las ganas, querer hacerlo. Y tener el té. Por eso Alicia decía que no era gentil ofrecer algo que no se tenía. Buenísimo punto, lamentablemente el Sombrerero le respondió que claro, pero que tampoco era de buena crianza sentarse a una mesa donde uno no había sido invitado. Chan. Entonces se armaba una diatriba de aquellas que solo en las Alicias se pueden dar y que yo, al igual que al té, amo.
Está el té y las ganas, también está fijada la hora del té. A mí me encantan las meriendas de locos, por lo que no vivo ofreciendo algo que no tengo. It’s tea time.
*Nota muy nota: (Una merienda de locos además era el nombre de mi primer sitio personal, que entonces, la antigüedad preHorténsica, simplemente no era un blog).
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Cuando escogí el periodismo como carrera universitaria el único afán definido en la decisión era la posibilidad de estudiar poco, que me fuera bien y tener tiempo libre para escribir mucho. Se cumplió todo lo que no tenía que ver conmigo, porque no he escrito tanto como debiera/debí.
En el primer trimestre de 2006 finalicé mi novelita y después de eso no me he dedicado seriamente a ninguna escritura constante. Quise en 2007 comenzar y terminar el diario del viaje que con A. hicimos por las zonas rioplatenses y ahí quedó en un blog abandonado al cabo de cinco entradas. Mal.
Podría ser que mi otra escritura dedicada que sí finalizó fue la de la memoria, aunque tiene otro carácter, es del periodismo como tal. Así las cosas, tampoco vale. Qué me queda, qué me queda, que hasta he tenido las temporadas más flojas con este blog que si se nos presentara de manera cierta tendría ya unos seven years, oh. Si no hubiera sufrido las inclemencias del tiempo, de la vida, de los furores, etc. Soy una floja, ¿y?
Como es viernes santo o algo así (el día de la reflexión) debo decir que me da un poco lo mismo, excepto cuando me ha pasado que en el momento Yellow Submarine que uno tiene antes de dormirse se me han ocurrido las mejores cosas y me prometo: “Mañana sin falta lo escribo” y al día siguiente ya se ha perdido la atmósfera y sobre todo, se ha esfumado la idea.
Así que hoy no me propongo escribir mucho más desde ahora en adelante, pero ojo que ahora mismo lo estoy haciendo, incluso para contar esto. Es la escritura de la escritura, la metaescritura, oh, soy una sabia. Tanto, que el otro día fui a leerme la suerte y no quise preguntar por la escritura y preferí saber de los estudios de posgrado, la salud y la emancipación del hogar.
Como quedé entusiasmada, creo que ahora seguiré escribiendo un poco sobre eso, sobre mi experiencia cósmica. Gracias, porque mientras más me leen me viene un cristianismo y pienso que debo retribuirles con más palabras. Espero no salir para atrás y que no vuelvan a pasarse por aquí. Gracias, adiós.








