Archivado en: Textos, Vivencias | Etiquetas: amistad, arrepentimiento, emburucuyá, la vida, La vida real, Rodrigo, sabiduría
No pensé que me iba a entrar a arrepentir tan luego. Pero A. tiende a tener más razón cada vez que me pongo a pensar en aquello: en efecto es un gil. Y lo digo con toda la buena onda del mundo. Calladito definitivamente se ve más bonito (lo que no tiene nada que ver con que yo aprecie en A. el don del silencio, no. A. no habla porque es una persona prudente).
Esto no quiere decir que me arrepienta de haber hecho algo malo, nah. Es solo una cuestión del numen de las personas. JA.
Y confirmo eso de lo que me centra A. Como con los audífonos, con esto también. Todo esto gracias a la probidad y transparencia. Es un gran gusto tenerlo por aquí, señor A., con la sabiduría que me ayuda aunque no sepas qué hacer tú. (¿Ves? Yo te puedo ayudar pero tampoco sé qué hacer yo).
Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




