Archivado en: Poesía, Textos, Vivencias | Etiquetas: el existencialismo, existencialismo, hortensia, la vida, La vida real, sancy, tamara, yo
Yo, la verdad, creo que tengo un espacio muy estrecho para reírme. Cero margen para decir, por ejemplo, la palabra con a., cero margen, en realidad para sentir aquello que significa la palabra con a. siquiera. Apenas si alcanzo a escribir esto y a juntar dinero para el instrumento, para comer cosas ricas una vez a la semana. El dinero es una cosa, lo otro es la motivación.
Poseo, así como voy contando, mínimo margen para motivarme. Me da, por ejemplo, para decir que en el próximo verano tendré al fin vacaciones, cuando se cumplan tres años desde las últimas y diré, quizás, yo me imagino que diré: ya era hora. Quizás diré como Martín Santomé (ooh, un guiño a Benedetti muerto la semana pasada) algo como: ya, aquí tengo mis vacaciones; ¿para qué era que las quería? Yo creo que eso será más o menos probable y que así y todo agarraré un avioncito que me gustan tanto y me iré al fin del mundo (sí, ahí mismito tengo ganas de ir y no es un acto metafórico de abandono, no, es cierto). Supongo.
Hasta hace unos cuatro días me sentía bien. “Bien”. Dentro de todo. Pasó algo tan ajeno a mí que me cambió la cara y no sé para cuándo se me va a arreglar. Venía escuchando música para la casa tratando de estar tranquila sin tener nada que me tranquilice: lo que te pasa cuando no te pasa nada en la vida y da lo mismo, porque no vale la pena preocuparse por la falta de emociones fuertes. Pensar que el momento en que “más cosas ocurrieron” fue precisamente el que menos sentido tiene para mí ahora. Tampoco tuvo mucho entonces. Por ahora tengo la imposibilidad de saber qué es lo que tendría sentido. Lo que sí tengo aún es el axioma que una vez que lo has perdido todo, no puedes sino comenzar a ganar.
Simplemente, creo que en eso estoy.
Y tengo: ganas de cantar, escribir nuevas canciones, aunque me cuesta tanto no hacerlo en octosílabos, lo que se ha vuelto un problema al momento de imaginarme frases porque inevitablemente desembocan en cuartetas o en décimas. Eso es lindo o feo, hace un año no era capaz de hacer décimas, apenas sí las entendía en su base teórica.
La otra idea es la de escribir no canciones, sino todo lo demás. Bueno, es casi lo mismo.
¿Pero no les parece estrecho el margen? ¿Alcanza eso a conformar una vida? Tampoco es que quiera meterle cosas a presión porque ya vi que eso no resulta. Prefiero tomármelo con tranquilidad aunque me cuesta y me desanimo a ratos, como ahora, pero trato de pensar no en “vendrá algo, vendrán cosas buenísimas”. Rememorando a Benedetti que murió en mi querido Montevideo también creo en eso de la felicidad como pequeños momentos, no como un estado.
(Así expuesto, pregúntenme por mi felicidad. Seguro sabré decir qué ha sido de ella en el último tiempo; porque ahora estoy mustia, pero tendría un par de cosas lindas que contar). Buenas noches.
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Cosas lindas como que, por ejemplo, antes de irme al fin del mundo me iré a la playita un finde… y para eso sí que queda poco.
comentario por Tamara Martes, Mayo 26, 2009 @ 1:50 am