Hortensia


Mi guitarrón
Lunes, Septiembre 14, 2009, 1:36 am
Archivado en: Artículos | Etiquetas: , , ,

El otro día llegó a verme el chico con quien salgo hace unos meses (en esporádicas pero valiosas citas) y entre el ‘qué cuentas’ yo dije que pensé que mi guitarrón iba a estar en el departamento pero que se lo habían llevado, que eso no estaba muy bien porque me había hecho la ilusión de poder tocar. Continué con mi conclusión que fue: “Así que estoy desguitarronada, que es lo mismo que estar descorazonada”. Él me abrió sus ojos y dijo: “Mira tú las cosas”. Me dio risa.

Me dio risa porque, primero que todo ya parece que no hubiera más cosas por las que descorazonarse. Segundo y que yo creo que tiene más que ver con la impresión que le dio es que yo me esté dedicando con una especie de seriedad y franco gusto por algún instrumento. Yo, flojita siempre y más que nada temerosa de los instrumentos musicales. Pero cambian las cosas pues, y yo también. Luego también le hablé de eso, pero es otra historia. Yo venía a decir que amo a mi guitarrón y que esta noche lo hemos pasado súper bien juntos. Me sigue pareciendo un poco raro y que no sé bien cuándo aprendí a tocar pero ya estoy en eso y sobre todo me pone contenta.

Una linda circunstancia de la vida. :) Estoy agradecida.



Blue moon II
Lunes, Septiembre 7, 2009, 1:07 am
Archivado en: Música, Textos, Vivencias | Etiquetas: , , , , , , , ,

“Blue moon, you knew just what I was there for

You heard me saying a prayer for

Someone I really could care for”.

Todos los versos se hicieron ciertos entonces. Cuando entonces sí tenía a alguien a quien cuidar de verdad, alguien a quien querer de verdad. Y entonces pensar que sería la única persona a quien mis brazos podrían tomar. Extraño, extraño porque entonces yo creía que esa persona ya no sería la persona. Pero hubo ese momento, ese momento en que la luna se puso de oro y sentí que sí, aunque fuera solo ese rato.

El momento del resplandor fue, claro, de noche. Yo pienso que esa vez sí estuve enamorada de él. Y él de mí. Por esos días estábamos listos para no querernos más, para decidirlo. Sin embargo me acuerdo que a tientas entre la noche nos fuimos subiendo una colina, llegamos a unas dunas altas, entre medio de unos arbustos pasamos trastabillando y llegamos. Era tan oscuro y con todo se podía ver el mar, los acantilados y la noche… con la luna.

De la mano, abrazados, besándonos. Como fuera estábamos juntos ahí y yo me acuerdo que de pronto no podía  ni verle los ojos pero estábamos ahí. Yo andaba tan seria, melancólica todo ese tiempo, un poco triste quizás. Y los dos medio separados como andábamos por esos días nos tiramos en la arena dando la espalda al océano. Mirando al cielo sin mirarnos, sin tocarnos.

Nos quedamos callados mucho rato. Después nos dimos las manos y nos quedamos así en la arena fría. Bien fría. No sé por qué me he estado acordando de esto tanto los últimos días, tanto como para llegar a escribirlo. Nos volteamos y nos quedamos mirando, “mirando”, porque mucho no veíamos. Él, por lo que me acuerdo, era bonito, con ojos dulces y sonrisa ídem. Entonces fue.

(Fue que when I looked my moon had turned to gold).

Y ahora de todo lo que había pensado tenía la intención de dar más detalles. De lo que hicimos, de lo que nos dijimos, de sensaciones. Y ahora que estoy escribiendo me da algo de pudor. Dónde andará él que quizás si lo lee no vaya a gustarle o tal vez sí. Ya sé tan poco de él. Pero me gustó besarlo esa vez tanto como la primera vez, años ha ahora. Y por los mismos años que han pasado creo que sería poco fiel. O lo encontraría más lindo o más feo, más o menos encantador.

O quizás ni haya estado tan enamorada de él esa noche. Aunque sí creo que en una cosa así que está a medio morir cantando sí hay esos chispazos de amor, de re-amor que dan para sentir que se parece a la vida otra vez, para temer, para sentir en el estómago y en el pecho y en todo el cuerpo que queda; no, no que queda, que existe el lazo. Y esa noche fue así, muy cierto, fuerte. Intenso para la edad que teníamos. Qué lindura los dos, pienso ahora. Una sonrisita me viene, creo que no puedo evitarlo.

Hace unas pocas semanas tuve mi última blue moon y claro que se sintió muy bien. Muy bien. Sin nostalgia, son los momentos que hay que aprovechar. Porque ocurren suddenly. Así aparecen los mejores y aunque se vayan queda la buena sensación, la sensación adecuada. Parece que a través de los siglos. Tantas lunas sin verte.

*El tema en la versión de Bob Dylan porque fue el que me trajo todo esto. Belleza.



Marraqueta
Domingo, Septiembre 6, 2009, 12:14 am
Archivado en: Textos, Vivencias | Etiquetas: , , , ,

Parece que fuera yo quien tiene una marraqueta en el lugar donde debería ir el corazón. Esto lo pensé después de hablar sobre las cosas del amor tan impasible como si fuera una cosa académica. Muy seria, muy entera, muy marraqueteada. Y que no me diera ni pena, ni alegría, ni conmoción alguna. Será que me está pasando eso que le dicen “move on”. Am I moving on? Did I move on? Por cierto me resisto a dar una respuesta, porque parece también que hace meses que nada es definitivo ni fijo. Pero cuando me di cuenta de mi actitud tan parcial es como: mmm, parece soy yo la de la marraqueta. Soy la última persona que no quiere que le importen las emociones, soy la última en no querer remecerme con las cosas, pero hablé de las relaciones tal como hablaría de métrica. No me juzgo, es la vida nada más.