Archivado en: Artículos | Etiquetas: canto a lo poeta, guitarrón, la vida, Música
El otro día llegó a verme el chico con quien salgo hace unos meses (en esporádicas pero valiosas citas) y entre el ‘qué cuentas’ yo dije que pensé que mi guitarrón iba a estar en el departamento pero que se lo habían llevado, que eso no estaba muy bien porque me había hecho la ilusión de poder tocar. Continué con mi conclusión que fue: “Así que estoy desguitarronada, que es lo mismo que estar descorazonada”. Él me abrió sus ojos y dijo: “Mira tú las cosas”. Me dio risa.
Me dio risa porque, primero que todo ya parece que no hubiera más cosas por las que descorazonarse. Segundo y que yo creo que tiene más que ver con la impresión que le dio es que yo me esté dedicando con una especie de seriedad y franco gusto por algún instrumento. Yo, flojita siempre y más que nada temerosa de los instrumentos musicales. Pero cambian las cosas pues, y yo también. Luego también le hablé de eso, pero es otra historia. Yo venía a decir que amo a mi guitarrón y que esta noche lo hemos pasado súper bien juntos. Me sigue pareciendo un poco raro y que no sé bien cuándo aprendí a tocar pero ya estoy en eso y sobre todo me pone contenta.
Una linda circunstancia de la vida.
Estoy agradecida.
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(No está para blog el formato, pero yo hablo por aquí).
Así van los últimos días. Leo Altazor, al rato pienso en Maldoror, cayendo, cayendo los dos, callando ninguno. El bueno o el malo, los dos sensatos. Lo fome que era Leonor, no le pasaba nada a ella excepto un amor tibio por ¿Francisco? Así se llamaba. Caerse sin alas, con paracaídas, siendo despreciable, siendo adorable. La vida es rara pero buena y Leonor en la novela era la única que no se daba cuenta. Me acabo de poner los lentes y me acuerdo de una composición que hablaba de alguien que se los sacaba para no verle la cara a su interlocutor mientras le gritaba de vuelta de manera muy muy sincera. Porque le habían gritado primero. Entonces piensa la persona que se los debió haber puesto de nuevo para ver la reacción. Entonces sí la frase que me gusta: “Es por mi gracia que nunca aprendiste lo que podía ver”.
Bailo un rato, me siento al siguiente y me acomodan las dos cosas. Fui a una bruja y me dijo doscientas cosas sobre mi pasado, mi presente y mi futuro. Me contó un proceso mío, de mi cabeza, de mi corazón que tuve en el par de años pasados y no se equivocó. Eso me dejó creyente porque no lo había hablado con nadie. De ahí me adivinó nombres de personas, me dijo que una era mi alma gemela número uno y que no la definitiva, que otra era mi amante de vidas pasadas. Me dijo unas cuantas cosas interesantes de esas dos personas que yo no habría podido averiguar pero sí imaginar. Ahí está una cosa que me dijo sobre mí, que no era bruja pero que era muy bruja y que muchas cosas que ella me estaba diciendo yo ya las habría intuido y que ella solo me las estaba confirmando. Porque yo soy bruja sin ser bruja, me da risa el concepto pero más o menos ya lo manejaba.
Alguna vez le dije a alguien: “Es que yo lo veo todo”. Casi como Altazor, con menos maldad que Maldoror, porque tengo corazón todavía.
Lo que me encantó es que me echó en cara mi vejez, pero de una manera positiva. Me sacó la cuenta mirándome y me tiró treinta años más. Me dijo que con esa sabiduría (recogida en las vidas pasadas, ahora ni modo) le podía solucionar todo a todos, menos a mí porque para las cosas que me aconsejaba era “dos combos en los ojos” y a mí me dio una risa terrible, porque le encontré razón. Que ahí sí pensaba y decidía con mi edad. Por eso se tomó la libertad de darme unos consejitos y yo igual los tomé. Si no, ya me veo en quizás qué pie.
Entonces agarré la intención de la Patito y de lo que siempre había leído y casi nunca hecho porque era una doña de la moral estricta siempre haciendo lo mismo, tanto que me llegué a enfermar. Desde que dejé de actuar como una tiesa me distendí completa. Más fome que la Leonor era yo. Más fome. Nunca descorazonada eso sí. Y aunque no lo crean ella me dijo que sí pal lado que creerían que dijo que no y viceversa. Yo le hice caso aunque era lo que me estaba justamente tincando a mí solita. Así que ahora me saco a bailar cuando me da la gana aunque nadie quiera bailar conmigo y si alguien se anima, bienvenido. (más…)
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Alejandro Ramírez, originalmente cargada por Hortensia V..
Disculpen si no he estado, porque he estado con el guitarrón; no pulsando las cuerdas, sino que tecleando y tecleando. Con A. estamos terminando nuestro reportaje. Queda re poco, hoy escribo unas cuartetas o unas décimas para encabezar los capítulos, lo que me alcance, jajajaja.
En la imagen el gran amigo Jano Ramírez, una de las personas bacanes que pudimos conocer gracias a la investigación. Y bueno, qué decir todo lo que conocimos para nuestras vidas, porque el guitarrón y el canto a lo poeta llegaron de lo más misteriosos y yo cacho así de reojo que no se van a ir más.
La próxima semana espero escribir más largo. Saludos, queridos. ¡Ah! Gracias porque este mes han hecho resurgir el blog en visitas y comentarios (por aquí o internos) y así a mí me dan más ganas de escribir, ;D
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Ha comenzado mucho mejor que lo que esperaba. Así me gustan las cosas. Entretenidas.
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Debí creer más cuando me dijeron ayer en la tarde que el sol se zambullía en el mar cuando íbamos en un auto paseando por la ciudad. Cosas como aquellas son las que valen para seguir en lo que es la vida.
Yo querría ver eso más seguido. A ver si pronto lo hago. Ahí escribir mi paramour y encontrar mi boudoir (jajaja, intertextualidad).
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Hola, el otro día un académico dijo que a los sitios hay que rediseñarlos cada seis meses. Aquí estaba Hortensia igual que hace más de dos años, cuando partió. Me di el gusto esta noche de probar diferentes imágenes que pudieran servir como cabecera. Antes ya lo había intentado y no me decidí por ninguna imagen. Debo decir, además, que revisé si otro tema podía servirme y no, me quedo con éste, que se llama Benevolence y apareja también con el blog de A., en realidad, el blog de A. se aparejó con el mío, facts of life, ja.

La foto ganadora fue tomada por Rodrigo desde arriba de su bicicleta en Colonia del Sacramento. Alguna vez el Seba me molestó diciendo que en Uruguay se había quedado mi corazón. Algo así, me dio un poco más de corazón, jajajaja, Colonia en especial. Lindo momento ese paseo en bicicleta y muchos otros más, yo le cargo mucho significado a ese lugar. Una de las fotos finalistas dirá más en otra ocasión.
Otras imágenes finalistas fueron:

Rodrigo detrás de las docas en Pichidangui, veraneo corto del año pasado. Pero este blog no es Emburucuyá, así que...
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Un mensaje, originalmente cargada por Hortensia V..
Casi no puedo escribir, pero te quería decir que aunque te haya dicho “feliz día” el 26, cuando debió ser el 25, lo que en realidad quería desearte era un feliz día, como todos los que quiero que tengas. Eso sería. Y me hiciste más feliz con la confesión de tu propia felicidad que me dijiste el 26, que me la podrías haber dicho el 25 o cualquier otro día como los que quiero que tengas.
Y como casi no puedo escribir, subo foto, como me recomendaste.
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Caleta Quintay, originalmente cargada por Hortensia V..
Podremos ir ahí, ¿se sirve un matecito, amor?
¡Al fin nos vamos! Esperamos traerles unos regalos de allá. Hasta unos días…








