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Iba subiendo la escalera de la escuela y se iba riendo un poco. Lo encontré alegre y algo desgarbado, me recordó a alguien. Gracias a esa relación rara que hice me dieron ganas de conocerlo. No sé por qué me lo imaginé como el vocalista de Spin Doctors en el video de Two Princes. Dije: “Qué canción más buena y feliz”. La visión me provocó cosas buenas, él también.
Imaginé que el muchacho podría ponerse un chaleco gigante, los pantalones un poco anchos, el gorro de lana andino y cantar:
“Said, if you want to call me baby
just go ahead, now
and if you’d like to tell me maybe
just go ahead, now
and if you wanna buy me flowers
just go ahead, now
and if you’d like to talk for hours
just go ahead, now”.
Esta mañana recordé todo esto cuando puse los Videos para Pararte en VH1 y entre Candyman de Christina Aguilera y Karma Chameleon de Cultura Club salió el video clip de este súper éxito del ‘92. La verdad me dio bastante risa acordarme, porque ahora Rodrigo es mi novio y eso que pensé de él es ya algo muy lejano. De hecho me da más risa el tema de la canción si pienso en el desenlace de mi primera impresión. Que se hizo mi príncipe y que ya hasta lo he visto tan abrigado y más pelucón como al cantante en el video.
Como la canción es tan buena y nos da alegría hace 15 años, la pondré aquí. Se la dejo al Rorrito para que hagamos una versión y para que sepa lo que me hizo pensar la primera vez que lo vi. Ya sé que es algo raro, pero fue lo que pasó. (Para bajar el mp3, basta con ir a buscarlo a mi Podcast).
*La foto es el Rorro cuando lolito, el año que lo conocí, en su Pase Escolar.
Ya, voy a poner el video también. Encontré una versión sin caracteres de ripeo ni nada, porque la original estaba en el canal de Youtube de Sony BMG y no permitían embeber:
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Ya era hora de publicar el próximo recuerdo. Estaba haciéndome la ocupada y estudiosa pero tan cierto eso no es. Ahora entonces, como tengo tiempo, continúo. Pero como tampoco tengo tiempo decidí recordar a alguien que murió joven para no demorar tanto.
Si me conoce de alguna parte en la vida real conocerá que no siento total simpatía por los veranos. No es verdad que detesto las playas ni que no soporto la arena pegada a mi piel, pero me asusta tanto que llegue enero que de pensarlo ahora ya me comienzo a angustiar un poco. Creo que para este próximo estío más que otra cosa estoy ansiosa para ver qué pasa, pero nunca quiero hacerme ilusiones.
Había un tipo que en 1958 se le ocurrió crear la animada Summertime Blues (antítesis, sí). Así bien lolo, el guapo Eddie Cochran se puso a cantar sobre lo mal que lo estaba pasando en sus vacaciones porque sus padres lo querían hacer trabajar y él quería pasarlo bien nada más. Dijo a su jefe que estaba enfermo para faltar al trabajo y por culpa de eso los padres no le prestaron el auto para salir de paseo el domingo. Mal, mal. El tipo estaba triste, iba a ir a quejarse con las Naciones Unidas incluso.
No son así los problemas que me hacen dudar del verano, sin embargo, este tema es bueno para los momentos de summertime blues, ya que por último causa gracia. Lo que no es muy chistoso es el destino de Cochran.
Él nació el 3 de octubre de 1938 en Oklahoma City llamándose Edward Ray Cochrane y cuando tenía 10 años le dieron su primera guitarra. De todos modos él no sabía si quería que ése fuera su instrumento e incluso estuvo interesado en el trombón, pero en la escuela le dijo su profesor que no tenía la boca adecuada para tocarlo. Así se decidió por la guitarra.
Algo más grande (1954) y mientras vivía en California conoció a Hank Cochran, un cantante de hillbilly y que después se dedicó a hacer letras country, con el que tuvo una banda llamada The Cochran Brothers. A ellos les iba muy bien, por lo que consiguieron grabar unos temas (Guilty conscience y MF. Fiddle). En ese mismo tiempo Eddie conoció a su manager de toda la vida, Jerry Capehart.
Capehart fue quien convenció a Eddie Cochran de mudar de estilo hacia el rockabilly. Eddie terminó por resolverse durante un concierto de Elvis Presley y se separó de Hank para continuar una nueva carrera en el rock and roll. En 1956 apareció en la película The girl can’t help it junto con personajes como Little Richard, Fats Domino y su amigo Gene Vincent.
En el filme interpretó Twenty-flight rock, que sería también su primer single, aparecido al año siguiente. De todas formas su primer éxito éxito fue Sittin’ in the balcony, del mismo año y de ahí no paró hasta que se murió. Como ya dije, en el 58 apareció Summertime Blues y fue todo un hit. Ha sido versionada unas 40 veces y hasta en finlandés por el grupo Jussi & The Boys. Destaco el cover hecho por Olivia Newton-John y la versión de Cheech Marín. Es probable eso sí que la más conocida sea la que hizo The Who, ¿no?
Estaba el muchacho rubiecito gozando de su mejor momento y en medio de una gira por Inglaterra cuando le llegó su hora. Poco tiempo antes había sufrido con la muerte de Buddy Holly, Ritchie Valens y el Big Bopper (episodio ya recordado aquí, pero no por completo). Se había ido con Gene Vincent para allá y al fin se tomaban unas vacaciones, pero Eddie estaba preocupado.
Había sido invitado a participar a principios de 1959 del Winter Dance Party, la gira donde murieron los muchachos nombrados antes, pero se negó pues participaría de la cinta Go Johnny Go. Después de eso se quedó con la sensación de que si bien se había salvado de morir en el accidente aéreo que mató a su querido Holly le esperaba el mismo destino.
Le comentó esto a su novia Sharon Sheeley y no se equivocó, puesto que el 16 de abril de 1960 mientras viajaba en taxi junto a ella y a Vincent tuvieron un accidente. Sus dos acompañantes sobrevivieron pero él salió disparado del auto y se golpeó en la cabeza, muriendo al día siguiente.
Bueno, pienso y digo a menudo, “la gente muere”. El tipo pensaba que iba a morir y estaba muy afectado por la muerte de sus amigos el invierno pasado. Eso me parece triste pero normal, sin embargo, hay un detalle que me llama más la atención que su presentimiento fatal. Semanas antes de morir grabó en Estados Unidos Three steps to heaven, una canción en homenaje a Valens, Holly y Richardson. Lo curioso es que el tema fue un éxito, pero fue lanzado para los muertos una vez que el mismo Cochran también lo estaba. Macabro cantarle a los muertos cuando uno también lo está, eso es un springtime blues…
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La semana pasada escuchaba La Bamba y mi padre aparece diciendo que fue Trini López el primero en popularizarla en Estados Unidos. Que fue Trini López el primer chicano en llevarla en el mundo musical gringo. Yo le dije: “¿Cuándo lo hizo Trini López?” Me respondió que a principios de los sesenta. Le contesté: “Pues éste es Ritchie Valens y se murió en el 59, así que tu Trini López es un timador.”
Ritchie Valens nació el 13 de mayo de 1941 y murió el 3 de febrero de 1959 en el accidente aéreo que también eliminó al Big Bopper (que no sé si alguna vez aparecerá en Los Recuerdos) y a Buddy Holly. Richard Steven Valenzuela tenía 17 años cuando se cayó el avión en Clear Lake, Iowa, en el “the day the music died”, como dice American Pie de Don McLean.
La historia del accidente es la siguiente. Durante el invierno gringo del 59 los tres artistas muertos más otros como el grupo de doo wop blanco Dion and the Belmonts se encontraban de gira por el medio oeste de Estados Unidos. El tour se llamaba “Winter Dance Party” y la verdad es que la organización era bastante piruja, tanto que paseaban a las estrellas del momento en unos buses sin calefacción y la única banda que existía eran The Crickets (los de Holly).
Esta situación hizo que un moquillento Buddy Holly decidiera arrendar una avioneta para trasladarse más rápidos y seguros desde Clear Lake hasta el lugar de la próxima fecha (Moorhead, Minnesotta). Fue una mala idea, nevaba mucho y el piloto no tenía mucha experiencia. El resultado: fueron a caer unos pocos kilómetros más allá del aeropuerto y murieron los cuatro ocupantes.
En el primer reporte de prensa ni siquiera se dio por muerto a Valens porque se suponía que en la avioneta iba Buddy Holly junto a The Crickets, pero la buena (o paupérrima) suerte de Ritchie y del Big Bopper los hicieron subir al avión por medio de un juego de cara o sello que los grillitos por fortuna perdieron.
Ahí se murió el primer chicano del rock and roll, muy famoso por cantar La Bamba y hacer creer a los gringos que solo les hacía falta tener una poca de gracia para poder bailarla. Su carrera duró ocho meses y le alcanzó para tener tres hits rotundos, la tradicional canción mexicana ya mencionada, Donna (la baladita rosada hecha para su novia rucia y gringa, Donna Ludwig) y la que yo prefiero: Come on, let’s go.
La carrera de Valens comenzó con este tema y cuando mi madre nos hizo ver (a mi hermano y a mí) La Bamba en 1994 (mis padres estaban separados, quizás por eso mi papá le daba el crédito a Trini López) yo quedé prendada de él. La forma en que el falso Ritchie comenzaba a cantar me dejó impresionada. Ese corte que viene después de la introducción y el levemente nasal “Well, come on let’s go, let’s go little darlin’…” nunca lo olvidé. Me provoca ganas de muchas cosas y esa idea de “Vamos, démosle” me encantó, me parece llena de energía y claro, dan ganas de entusiasmarse con algún amor.
Hace un tiempo bromeaba con Ritchie Valens. Me ponía una foto suya en el avatar de MSN Messenger y mi nick era “Soy algo más que La Bamba”. La continuación era: “También soy el que murió junto con Buddy Holly.” Pero no, le tengo algo más de respeto. Diré “buena onda”, pero por cierto que la buena onda que transmite el lolito fiambre en “Come on, let’s go” no aparece en otro rock and roll.
Ritchie Valens entonces vendría a ser un muchachito entusiasta y además podría considerarse el antecedente de bacanidades como JLo, Ricky Martin o el propio Trini López, que vino en 1961 a intentar copiarle la gracia, incluso usando la misma treta, La Bamba. López Trini aún vive pero no fue el primero ni se cayó en un avión a los 17 años, entonces maní. Aguante Ritchie, que Juanes te lo agradezca.




