Hortensia


Pandora
Lunes, Mayo 5, 2008, 1:01 am
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De Pandora debimos haber aprendido. A ser como ella.

De Pandora aprendí a ser lo contrario.

De Pandora, aprendí.

Cosas de RodrigoEl sábado desperté sola en la habitación de Rodrigo. Se había ido temprano al trabajo y yo me quise quedar durmiendo un poco más. Su habitación y yo tuvimos un momento íntimo entonces. Un momento que de haber aprendido de Pandora, podría haber aprovechado bien (o muy mal).

Pensé: “Aquí estoy yo y todas sus cosas”. Las cosas, que muchas veces es lo que uno necesita saber para completar el cuadro. Las cosas que están por ahí y que desconozco. Las que no están a la vista o las que están, pero no he tomado ni me familiarizado con ellas. Sus cosas.

Pensé: “Puedo ir a escudriñarlas o pensarlo mejor”. Lo pensé tan bien que me entretuve solo sentada en la orilla de su cama mientras me desayunaba un pan con queso y un tazón de café.

Con mi primer novio el misterio era casi cero. Ahí estaba su pieza y ahí estaba yo intruseándole todo. No tenía cartas de otras chicas, no tenía libros, casi tenía puros casets grabados. Ningún cuaderno donde escribiera, ninguna dedicatoria, ninguna fotografía. Su habitación comenzó a llenarse de cosas nuestras. Primero una bolsa con los papeles que le hacía llegar yo y después esa bolsa se convirtió en una caja sobre la repisa de los casets grabados, que con el tiempo también sumaron Cds grabados y uno que otro siete pulgadas.

Los papeles, los cuadernos que yo llenaba para él, las flores de mayo del 2003 (unos crisantemos que después me regalaría en la última carta que me escribió), ese cojín con el niño sonriente y cachetón que le regalé para su cumpleaños nº16, fotos mías, fotos suyas, fotos del rock. Así, el misterio no me tocó a mí sino a la que vino después. Se tardó en ocultarme de sus cosas, no era muy difícil completar el cuadro.

Ni siquiera sé por qué una quisiera completar el cuadro… tampoco es tan difícil imaginárselo y es más entretenido que ir a hacerlo realidad y que sea desagradable, que el estómago se te haga algo amargo y hondo, algo de lo que te quieres deshacer.

Con mi otro novio fue un poco así. Tanto desorden era EL misterio. Papeles, fotos, cuadernos… yo no tenía idea de lo que había en ellos. Mis cartas quedaban por ahí, por donde cayeran. El suelo, debajo del televisor, del computador, de la cama… ahí mismo donde hubieran sido terminadas de ser leídas. Los intentos de hacer caso a Pandora serían todos desagradables. Había que aprender.

Y una vez un profesor de arte que queríamos mucho nos dijo que siempre había que dejar un poco de misterio en la relación… yo aprendí eso con trabajo y con un poco de trauma. A Rodrigo lo conozco tanto que le respeto todo lo que no me quiera comentar, contar, decir, confesar, relatar. Hemos hablado bastante (como anoche y la entrevista en inglés en que me habló un poco sobre la forma en que comenzó su linda afición por Los Beatles), así que tuve el poder y la buena voluntad de estar ahí con sus cosas e imaginármelas en lugar de toquetearlas frenéticamente en busca de algo desconocido.

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Espiritismo
Domingo, Abril 13, 2008, 8:50 pm
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Me volvió el alma al cuerpo cuando tu alma se juntó con la mía.

Fue en el mismo momento, previo a la siesta de la tarde, en que tus patitas tibias buscaron y se enlazaron a las mías, que estaban un poco heladas.

Gracias.

*(Te debo una carta, que recibirás mañana). Ahora incluyo esta canción que te regalé hace harto tiempo, pero nunca está de más. Beso.



Atrevimiento
Martes, Abril 8, 2008, 12:41 am
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http://flickr.com/photos/hortensia/2122164729/

Quiero dejar de cantar y ponerme a escribir de una buena vez.

Llevo haciendo lo mismo por más de un mes y no logro pegar bien mis palabras.

De milagro recuperé mi voz y me puse a cantar como hace mucho no podía, pero no pude agarrar bien el lápiz, perdí la resolución para ello.

Porque ya no me atrevo a decir tal o cual cosa.

Melodeo, ya no escribo.

Leo por aquí y por allá unos trozos de Maldoror y recuerdo otros de Altazor, sobre piojos y vírgenes mágicas.

Y el típico: “Siempre digo adiós y me quedo”.

Yo cuando digo adiós me voy. Lo estoy repitiendo, ya lo debo haber escrito antes.

Porque hace un tiempo le había dejado toda la carga a dios y me despreocupé de mis ocupaciones. Dejé todo en sus manos y me llegó de vuelta toda la responsabilidad.

Me quité los anteojos para no tener que mirar todo eso.

Entretanto le cantaba we’re not playing a game anymore, you don’t have to be so defensive.

Porque yo duermo tranquila hace un tiempo, cuando le perdí el miedo a mirar a través de mi ventana sucia por las gotas de la lluvia y el polvo que trajo el viento después.

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Barbazul
Miércoles, Febrero 13, 2008, 12:59 pm
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EspantoLo que espantó más a la mujer de Barba Azul cuando fue curiosa y abrió la puerta de la salita prohibida no fue el suelo chorreado de sangre, no fue el olor a óxido profundo que tiene la sangre, no fue el color bermejo de la sangre. Fue que, entre toda esa sangre y todos esos cadáveres de mujeres estaba una que todavía agonizaba.

Cerró la puerta, corrió a la habitación de Barba Azul tapándose la boca con las manos y garabateó en una libreta, también prohibida: “Ya lo sé todo, ahora matadme rápido”. Ella no quería lo mismo para sí, pensó: “Que mi sangre fresca no se confunda con la de esos bultos que se secan. Que mi piel fresca no se pegue a la de esos bultos que se secan. Que ninguna otra me vea mientras me seco gota por gota”. Prefería ser uno de los bultos de herrumbre a ser la que espantara a la próxima. Prefería ser la sangre seca, a ser el espanto.



Araña en la tina
Viernes, Enero 4, 2008, 10:00 am
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Araña en la cajonera, araña en la muralla, araña en la toalla, araña en la cortina, araña en la cama, araña en el techo, araña colgando de la lámpara, araña en el suelo, araña en la tierra, araña en el pasto, araña en el brazo, araña en los libros, araña en los chalecos, araña en el vaso, araña en el lechero, araña en la ventana, araña en las plantas…

Todas esas arañas, sí, pero araña en la tina, ¡no!

(Menos cuando una se levanta dormida y la roza con el pie cuando sale del desagüe). Gritos.