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No le he contado a nadie lo que me pasó, esta tarde me perdí en el Transantiago. Tomé la 405 en lugar de la 406, porque el letrero decía lo mismo. “Vitacura – Las Condes” y yo iba para Las Condes. Me bajé en Las Tranqueras con Vitacura cuando ya había perdido las esperanzas de llegar al Alto, pensando que ya estaba en Padre Hurtado. Tuve que caminar hacia Kennedy y en eso un tipo se equivocó conmigo y me gritó desde su auto: “Te amo a ti y a todas las pelolais”. Tenía tanta lata por haber sido tan perdida que no le expliqué su error ni le di las gracias por su amor desinteresado. Seguí caminando.
Quise cruzar en Las Tranqueras con Kennedy pero la pasarela estaba en reparaciones. Pensé: “Voy a caminar por donde uno siempre pasa en auto”. Cuando pasé por delante de la tienda de mascotas Altopet me detuve ante una jaula triste en que había dos cachorritos de beagle. Uno me lamió los dedos y seguí caminando antes de apenarme por ellos. Cuando llegaba a Padre Hurtado con Kennedy (al fin mi destino) pasó la 409 por la Lateral y supe que estaba salvada. Así volvería a mi casa sin más tropiezos. Ya estaba cansada por el sol y aún no llegaba a mi destino: tienditas del Alto Las Condes.
Me perdí en el Transantiago por buscar un vestido de fiesta para el matrimonio de uno de los primos de Rodrigo. Es el próximo fin de semana, pero prefiero ser precavida y encontrar algo pronto. Así no enloquezco por no tener qué ponerme el día anterior (lección aprendida de la entrevista para El Mercurio). Me perdí más que nada por longi, por andar viendo ropita po. Cuándo, cuándo se me habría ocurrido hacer eso sola, sin la complicidad de la Anita y de la Elita, que me llevan a esos antros cuando preciso algo.
Al momento de estar en el Alto ya estaba cansada. Me dolían los pies y la cabeza. Miré un poco en Zara, otro par de tiendas, los atuendos de Top Shop y otras cosas más. Preseleccioné algunas prendas a esperar la nueva visita al centro comercial acompañada por mi madre y por mi tía, que llega el jueves de sus vacaciones. Me perdí en el Transantiago por andar bartoleando, jurándome que vitrineo y esas cosas a las que no me dedico si no lo necesito. Ahora tengo que ir a un matrimonio y era necesario, pero después de mirar por menos de media hora decidí marcharme. No encontré mi vocación en el mall… no hubo caso, no podía seguir dando vueltas si no iba a comprar.
Salí a Padre Hurtado y crucé Kennedy. Me puse en la parada y pasó la 411, la que llega a La Concepción y hace taco en la esquina con Providencia. Eso lo he aprendido arriba de la 503. Pronto llegó la 409 y me vine para la casa. ¡Me demoré tanto en alcanzar mi objetivo “Alto Las Condes” y me aburrí tan pronto! Para la próxima en auto, acompañada, por autopistas urbanas y para devolverme con algo a la casa. Me sé tantas micros y hoy me perdí en el Transantiago porque los letreros no son claros. Ya había ido en la 406 y aunque lo recordaba leí el letrero y pensé que también la 405 servía. Mal. El vitrineo no es buena cosa, me quedó claro que no.






