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(No, no me rebelo contra la divinidad, solo quiero pasar un buen rato cantando).
Antes de que el bueno de Ben Folds fuera solo e hiciera emocionar con temas como “Landed” de su “Songs for Silverman” (2005), tuvo la oportunidad de entregarnos un estupendo disco juvenil. Hoy me reencontré como debía con el preciso “Whatever and ever amen”, de su desaparecida agrupación noventera, los Ben Folds Five (quería copiar a Rodrigo y a todos los de su estirpe y decir “desaparecida”).
El disco salió en 1997 y mi hermano tuvo el tino de adquirirlo en la también desaparecida Musimundo, que tantas alegrías musicales nos dio durante su estadía en el país. Salió $990 y nos hizo muy felices, cuando la banda ancha que tampoco es tan ancha, era bien angosta y no nos permitía bajar tantos discos. Tuvimos dial up connection hasta que yo entré a la universidad, así que en 2001 estábamos bien limitados.
Llegó entonces el disco a acompañarnos y nos gustaba mucho a ambos. Lo compartíamos y queríamos. En 2003 mi hermano se fue a vivir a Miami y en ese lapso el disco simplemente desapareció del hogar, probablemente en alguna de mis fiestas de cumpleaños, lo que resulta muy triste, tener amiguitos que me saquen uno de mis discos favoritos y no me lo pidan… peor todavía, que no me lo devuelvan. Al menos no fue mi ex amigo, actual pareja, el señor Alarcón. Habría sido toda una decepción, pero en todo caso él no se siente muy cómodo oyendo la voz del buen Ben (esto rima con amén).
Por mi parte, rescato la voz del chico que es principalmente un pianista dotado, con piano auspiciado y dinámicas para gente talentosa. Disfruto mucho lo suave que le sale cantar, que parece que no estuviera haciendo mucho esfuerzo y en realidad la música no requiere que use su voz como si fuera a tirar fuegos artificiales. La forma en que usa el instrumento vocal le da un tono medio juguetón que está coludido con las letras, que son lo más juvenil del disco en realidad… no van a esperar un disco para la lolería eufórica por parte de un pianista con facha de perno.
Histeria aparte, dejaré a continuación algunas de las canciones que mejor se han llevado conmigo en todos estos años. Para cuando me robaron el disco lo pude bajar en MP3 así que nunca estuvimos muy alejados, excepto en mis años lejos de toda escucha (y lejos de tantas otras cosas).
El primer tema es el que de paso abre el disco: “One angry dwarf and 200 solemn faces”, que es casi bailable. La idea es reírse si a uno lo han molestado en el colegio y soñó uno con después demostrarle a los compañeros abusadores y buenos para la humillación quién fue el que la llevó. A mí me molestaron en la pubertad, porque no me crecían los senos ni tampoco yo, y aunque no crecimos mucho tampoco me hice la valiente para que destacaran otras cosas de mí and it’s working out. “If you really wanna see me, check the papers and the TV, look who’s telling who what to do”, luego dice algo no muy santo. Y el bueno de Ben también era bajito, jajajajajaja.
Luego viene el track number four, “Song for the dumped”. Yo nunca he sido abandonada, pero me imagino la pica que debe dar y me río mucho con esta canción en que el hablante lírico exige el dinero adeudado por la ex pareja con mucha expresividad “Give me my money back, you bitch”. Lo mejor eso sí, es el final del coro, con la estupenda “and don’t forget… and don’t forget to give me back my black T-shirt”, como para que no quede nada pendiente. También trae una que otra palabrota, siempre en el contexto del despecho. Es una linda manera de vivir el duelo amoroso, sin andar loqueando por ahí.
En el lugar número seven pero en el Top 1 del disco (siento yo) está “Smoke”. Me llevó a comprar la melódica, porque se oye ese instrumento y yo aprendí tranquilita en mi ex oficina a interpretar el tema. También es del fin de una relación, pero algo muy distinta a la canción para los pateados. Ésta la canta quien tomó la decisión de separarse y hace la analogía de deshojar un libro y quemarlo… así la historia se hace humo, porque no queda otra. Volví a escuchar concienzudamente “Whatever ande ver amen” por este tema y fue el que me hizo abrir mi podcast, justo cuando era muy ilustrativa por un lado y “Landed” por el otro, ja. Es un vals y les cuento que lo he bailado sola muchas veces y, si tuviera una letra más esperanzadora, que a mí en todo caso tampoco me causaba desesperanza sino vaticinios de mejores cosas, la bailaría cuando me case (aquí no diré Amén).
Y para terminar, dejo algo para el baile “Steven’s last night in town”. Muy simpática, habla de Steven “our fair foreign friend”, que desaparece y reaparece. Se hizo amigo de todos y de repente se va, pero regresa. Ya están todos medios tiritones, y piensan que cada noche será la última en que el Steven estará en la ciudad. Entremedio, mucho swing para bailar y hasta para pelar a la pobre Linda McCartney, que en ese entonces estaba en este mundo y Heather Mills bien bien lejos de la millonada de Paul. Si pueden buscar la letra, mejor, porque está re entretenida.
Quería comentar un poquito este álbum, que me parece un acierto de las ofertas de las tiendas y que he disfrutado por varios años. El único problema es que mi hermano (quien además tomó la foto) hoy lo recompró a $2.000… whatever and ever amen.





