Candy Crush

Hoy sucedió lo siguiente: fui derrotada. Esta mañana viajaba al trabajo en el metro (L5 – Dirección Plaza de Maipú), menuda y aplastada como cada jornada, cuando siento un peso sobre mi hombro. Pensé: “WAT, ¿alguien me está abrazando? ¿la patudez de esta gente ya ha llegado a tanto?” Me volteo y descubro que no, no era amor ni fraternidad, era que un tipo había apoyado con toda confianza y soltura su mano+smartphone sobre mi hombro para jugar de forma más espaciosa y cómoda al Candy Crush.

Derrota.

Dosmildoce

Puerto Fuy

Un año muy bonito, sin duda. (La imagen es el lago Pirehueico desde Puerto Fuy).

(Esta es la primera vez que logro redactar y concluir un post de recuento de año).

El dosmildoce ha sido bacán por:

– Haber estudiado y aprendido portugués. En marzo de 2013 lo aplicaré en mi primera visita a Brasil.
– El nacimiento del Palacio del Género. Caro Santana, Caro Garrido y Caro Fritz: las quiero muchísimo.
– La participación en Viralizando como e-paciente. Se viene más.
– Encontrar y sentir el amor como nunca antes, en caleta de dimensiones y profundidades. El Ignacio apareció y quiero que se quede, por ello cuando venga el Año Nuevo pretendo que nos demos “el beso del amor eterno”.
– Leer como hace rato no lo hacía gracias a mi Kindle, el Margarito. Satisfacción total, el mejor gadget de la vida, es el aparato con más alma que he conocido.
– La salud. Lupus lejos, Cushing lejos (se fueron los kilos extra y aquí estoy, viéndome al espejo y luciendo como yo misma). Y lo más importante, la operación de Cataratas. Si mi vida ya se parecía a una vida, recuperar mis ojos me trajo de regreso a este mundo con todo. Agradecida de la medicina y de la voluntad que tuve para llegar hasta aquí. Agradecida de todos los que me apuntalaron.
– Volver a estar con mis grandes amigos de Ki. Los amo.
– Mi primer libro: Operación Torpedo. Gracias al destinatario por inspirarme tanto.
– Travesías: Valle del Elqui, Uruguay y la Región de los Ríos. La felicidad del bartoleo.
– Mi familia. Creo que este año lo pasamos bastante bien. Ya nos emocionamos y lloramos en la cena de Nochebuena :)

Así las cosas, voy con ganas al 2013. Ganas de mantener mi salud, mi temple, mi ánimo, mi voluntad. Y con eso ganado, ir hacia adelante. Gracias por todo el amor que recibí y por el que tuve la oportunidad de dar. Me siento bien, me siento feliz. Ha sido un año en que creo que al fin está pagando el dolor, la pelea y el esfuerzo. Estoy justo donde quiero estar, como quiero estar y con quienes quiero estar. Desde que enfermé y empecé a buscar mi recuperación tuve la esperanza de que la vida iba a sonreírme, que tenía que ir en busca de lo que me hiciera feliz. Aquí estoy llena de alegrías, de personas hermosas y con mi corazón grande y mullido. Y quiero ir por más, porque ahora tengo planes, tengo ideas y tengo un montón de fe en la vida.

Gracias a mi familia por ser tan pulentos, a mis amigos por ser tan pulentos y a mi pareja por ser tan pulento. Nacho, gracias por haber venido y haberte convertido en mi compañero; todo el mundo es más bacán si lo puedo compartir y disfrutar contigo.

Vivan con alegría, aprovechen que están aquí. Y para el 2013 les deseo salud y amor, amor y salud.

Pasajes del paseo al sur 1

Asado en Feria Costumbrista de Niebla

  • Íbamos pedaleando por un camino de tierra que estaba húmedo y al fondo dos ovejas que nos enfrentaban, nos miraban fijo y no iban a moverse. “Hay dos bestias ahí al final”, dije, “y no se corren”. “Parecen las gemelas de El Resplandor”, dijo el Nacho. Ciertamente se veían así. Cuando ya estábamos casi encima, salieron corriendo, era una oveja grande con una más pequeña. “Beeeee”, aunque en realidad el balido es más un “baaaaaaaa”.
  • Tuvimos la oportunidad de visitar o de casi visitar un montón de restoranes fantasma. Como en el Far West, sonaba la música, en este caso un mix infinito de rancheras y las luces encendidas denotaban actividad. Nos asomábamos o entrábamos, llamábamos y nada. Nada ni nadie. Muchas veces el calor de las chimeneas nos llegaba por todos lados o un par de viejos ya más que perdidos en el vinito o la Cristal (¿por qué se prefiere la Cristal en el ámbito rural?) que apenas si iban a poder decir que nos habían visto. Hay restoranes fantasma en: Panguipulli, Choshuenco, Puerto Fuy, Coñaripe, Lican Ray. En Coñaripe hay un montón. Uno tenía hasta un maneki-neko dorado pero no le pudimos dar fortuna en el dinero pues nadie atendía.
  • La primera tarde de nuestro paseo la pasamos casi entera en la Feria Costumbrista de Niebla. Sucede que estamos muy flaquitos entonces fuimos a ponernos en forma. Nos servimos empanadas fritas de pino, asado (vacuno, cerdo y cordero) más papas cocidas, tomate y pebre, la mega sopaipilla, kuchen, té, café y el schop Kunstmann a $1.400. Debo anotar que tras una semana de alimentación sureña finalmente no subí de peso y mi colesterol quedó impecable (tuve que examinarme por el Lupus justo a mi regreso y salí invicta).
  • Hicimos visitas a los fuertes de Niebla y de Corral al inicio y al final de nuestra travesía, respectivamente. El de Niebla tiene un faro, lo que me gustó mucho. Rojo y blanco, a rayas, como me gustan. Un faro pequeño. En el fuerte de Corral el Nacho tuvo la oportunidad de honrar a la patria y así lo hizo, como buen héroe que es. Aprobamos Historia de Chile I y II al incluir esas actividades en el itinerario.
  • Si bien una parte importante del paseo fue la cata constante de cervezas, sin querer nos encontramos degustando y comentando los pebres de cada lugar. Destaco personalmente uno que probamos en la casa de una señora en Choshuenco. En el líven de esta casa funcionaba un restorán, que un día fue fantasma pero al otro día no. Unos hombres tomaban malta y comían cazuela. La señora nos sirvió unos churrascos italiano junto a un pebre místico con un bonus de merkén. Sabor tostado. Los hombres de la malta y nosotros veíamos tele y daban el programa de karaoke de Rafita Araneda. Todos debíamos ver la tele pues era la más grande que habíamos conocido alguna vez. Muy grande para el tamaño del líven. Ese es mi pebre number one. Quizás el del Nacho fue el que nos dio la señora Margarita en Coñaripe, en el que primaba el comino. Quizás.
  • Fuimos a Huilo Huilo y sobre eso se me ocurren hartas cosas, pero ahora me referiré a los hotelitos del lugar. Nos bajamos de la micro afuera del /loch/ Montaña Mágica. Unos días antes cuando estábamos en Niebla en casa de Alex (¡gracias Alex!) lo vimos en un Top 5 de programas de viaje y estaba en el primer lugar de Sudamérica de hoteles raríficos y pulentos. Ya, concedo. Igual parece que me había imaginado mucho ese momento en que iba a estar ante esa montaña mágica a la que le chorreaba agua. Finalmente no le chorreaba taanta agua y no era taan montaña ni taan mágica. Pero no era su culpa, sino tal vez de mis expectativas de enano.

    El Baobab en cambio, era grande y bonito. Grande, grande. Le dije al Nacho: “Es como en El Señor de los Anillos cuando van a ver a esa elfa que vivía en otro bosque, la Galadriel”. No me acordé del nombre del lugar pero ahora ya lo busqué en Google y es “Lothlórien”. O sea que la parte del hotel Baobab es lothlorienesca, tiene puentecillos y lianas y volás de tipo élfico. No podíamos entrar porque somos povres pero como soy un enano me colé y el Nacho me tomó unas fotos que jamás veremos pues ese mismo día más tarde perdí mi cámara fotográfica. Ampliaremos.

    Eso por ahora. Adiós, Emmanuel.

Ojos nuevos

Era la tarde y yo salí a la terraza a tomarme un té con limón y a mirar las estrellas. Puedo mirar las estrellas de día y mucho más. Las flores tienen ahora sus colores definitivos, yo los vi ayer a unas cuadras de acá, costaba $1.500 el paquete de florcitas, salí sin plata pero me traje adentro de los ojos unas amarillas y unas naranjas. Llegué y le conté al Nacho que las había mirado. Hoy miré la sonrisa de muchos amigos. Amigos, qué gusto verlos, verlos, verlos. Tengo caleta de pecas y no me he sacado bien los bigotes. Mis amigas las tres Caros debieron habérmelo dicho, pero ya. Salí, tomé una micro y tomé otra más, el sol pegaba en los edificios y los rayos salían disparados. Estos días he sido casi un puro sentido. Hace meses que era casi todos los otros sentidos menos mis ojos. Vi al Nacho de cerca, de lejos y de media distancia, lo amo siempre (mi héroe). Vi a mis papás y a la Eli y son tan bonitos. Les dije que todos éramos feos, pero en realidad todos se ven hermosos. Tengo la sensación más extraña de amar a la misma ciencia que me quitó mis ojos originales por haberme dado unos nuevos. Estoy reparada, de nuevo. Hace como dos años y medio que estoy en reformas… ya queda lo menos (me voy a arreglar las estrías culeadas que me dejaron los corticoides también, ya fui a una dermatóloga pro). Íbamos con la Bels y la Caro caminando pa la pizzería y les dije: es que quiero comprarme una casa, quiero tener hijos, esas cosas. Me hicieron una broma que hacíamos antes, me reí ahí con mis amigas, me reí harto con ellas, se ríen bonito esas locas. La Bels tenía un polerón amarillo y pantalones morados, siempre tiene ropa de colores bonitos. La Caro andaba con esa capita roja que se tejió y que tiene una textura pulenta y unos botones grandes medio nacarados. Soy como los cabros chicos cuando aprenden a leer. De hecho ando trastorná leyendo letreros en la calle. Soy como yo cuando aprendí de nuevo a caminar. Soy como yo dejándome querer donde me quieren y alejando mis huesitos de donde no. Me gusta y capaz que sea mi mejor momento como determinó la Caso. Llena de amor, de salud… con escaso dinero porque fui una clínica a verme la piel y ay madre. Y el tema de las licencias encima. Bueno, me operaron ya mis dos ojos y si mi vida ya venía buena, ahora siento que tengo lo que merezco así en redondo. Capaz que me lleguen más cosas buenas y yo las recibiré bien contenta. Ando bien. Un saludo de amor para todos los que me han acompañado estas semanas y en los meses de nubosidad parcial. Feliz. Nos vemos.

Johnny Tillotson goes ukulele

UkeBue, ayer me motivé con estas músicas que tanto me gustan. Hoy interpreté con total respeto al hombre de “Poetry in motion”, don Johnny Tillotson, pero con “Why do I love you so?”. Y gracias al I. por pasarme el disco de Bo Diddley anoche. Dormí súper poco, pero hoy me ha ido súper bien.